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En Rumania temen que la lauderia se extinga por falta de relevos

El Discurso
Lunes, 08 de Febrero de 2021

Vasile Gliga es laudero desde hace ms de 30 aos en Reghin, la Cremona rumana, cuyo saber hacer es reconocido en todo el mundo.       ver galería

Rodeado por miles de violines colgados del techo o alineados en las estanteras, Vasile Gliga es laudero desde hace ms de 30 aos en Reghin, la Cremona rumana, cuyo saber hacer es reconocido en todo el mundo.

Pero como sus viejos colegas, teme que su oficio se extinga por falta de relevo, en un pas afectado por la emigracin masiva mientras mira preocupado a la competencia china.

El artesano fabric sus primeros violines en un trastero de su apartamento en 1988, cuando tena 29 aos. Desde entonces centenares de miles de instrumentos de cuerda han tomado vida en su taller, el ms grande de la ciudad.

En un local oscuro adyacente, planchas de madera apiladas hacen pensar en materiales de la construccin. Pero entre las manos de estos virtuosos de la madera, los pedazos se animan para convertirse en grciles violines, violonchelos o contrabajos.

Nadie despus de nosotros

Un violn maestro acumula 300 horas de trabajo escalonado al ao, y esto despus de haber dejado secar la madera de tres a cinco aos, cuenta Gliga.

Slo el ao pasado, vendi 50 mil piezas; de ellas, 2 por ciento en el mercado rumano. La inmensa mayora la export principalmente a Estados Unidos.

El secreto de un buen instrumento? Poner en l un poco de tu alma, dice el artesano.

En esta ciudad de 30 mil habitantes del centro de Rumania, prcticamente en cada calle hay uno o dos talleres, seala Virgil Bandila.

Tiene una pequea empresa de ocho artesanos, que fabricaron 25 violines en 2020, vendidos a China y Japn.

Aunque la pandemia apenas ha tenido impacto en las ventas, est preocupado porque no encuentra aprendices.

Hemos nacido todos en los aos 1970 y despus de nosotros no hay nadie, indica, mientras lamenta ver a los jvenes volverse hacia la informtica. Es cierto que no es un trabajo fcil, sobre todo cuando se puede encontrar un empleo menos difcil en el extranjero.

Cuatro millones de rumanos han emigrado en los aos recientes en busca de una vida mejor.

Reghin debe su fama a los arces centenarios que pueblan los bosques vecinos y que le ha valido al valle el nombre del italiano. Segn la leyenda, los mejores lauderos de la pennsula venan aqu para aprovisionarse de madera.

Los rboles ms preciados son los arces ondeados que crecen libremente, sacudidos por el viento, refiere uno de los empleados de Gliga, Cristian Pop.

Esta esencia es apreciada por los artesanos chinos, que compran a intermediarios locales y hacen aumentar el valor de sus instrumentos al colocar la etiqueta de madera europea.

Esto no hace ms que aumentar la animadversin de los lauderos rumanos contra los del pas asitico, primer exportador mundial de instrumentos musicales, entre ellos violines que se venden hasta por 30 euros, frente a los de Reghin, que cuestan varios centenares o miles de euros.

No obstante, Rumania parece haber sobrevivido a la competencia: es el pas de la Unin Europea que vende ms violines fuera del Viejo Continente, segn datos de Eurostat correspondientes a 2018.

Clavicordios, liras y ukeleles

La historia de los fabricantes de instrumentos en este pas empez en 1951, cuando el rgimen comunista decidi montar una fbrica en Reghin para aprovechar la tradicin local de la artesana de la madera.

Este lugar histrico, que todava existe y puede vanagloriarse de producir los nicos clavicordios, liras o ukeleles del pas, ha conocido altos y bajos, recuerda Nicolae Bzgan, su director desde hace 54 aos e ingeniero de formacin.

Toda su vida est en un pequeo cuaderno donde meticulosamente ha ido anotando el nmero de instrumentos que ha fabricado: 37 mil en 1951, 99 mil en 1980, 60 mil en 2019. Y slo 37 mil el ao pasado, debido a los tres meses de cierre por la crisis sanitaria.

A lo largo de los aos, ha transmitido el conocimiento a miles de artesanos. Los mejores abrieron sus propios talleres, como Vasile Gliga o Virgil Bandila... o emigraron.

En su taller estrecho, Bandila no se desanima: Mi esperanza es que mi hijo, que estudia fabricacin de instrumentos en Newark, Gran Bretaa, vuelva un da a Reghin para tomar el relevo.

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