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Equipo del INAH ingresa a la Tumba Real de Palenque

El Discurso
Jueves, 13 de Septiembre de 2012

La tumba real se encuentra en el interior del Templo XX de esa zona arqueolgica. Foto: PI       ver galería

Un equipo multidisciplinario del Instituto Nacional de Antropologa e Historia (INAH-Conaculta) ingres por vez primera a una cmara funeraria descubierta hace 13 aos en Palenque, Chiapas, la cual podra contener los restos de uno de los primeros soberanos de esa antigua ciudad: Kuk Bahlam I, que ascendi al poder en 431 d.C., y fund la dinasta a la que perteneci el clebre gobernante maya Pakal.

De 1,500 aos de antigedad aproximadamente, esta tumba real se encuentra en el interior del Templo XX de esa zona arqueolgica, y es al menos dos siglos anterior al sepulcro de Pakal, descubierto hace 50 aos en este mismo sitio por el arquelogo Alberto Ruz Lhuillier.

Antes de que el grupo de especialistas lograra entrar a la cmara mortuoria el martes de la semana pasada, el lente de una diminuta videocmara haba sido la nica en captar su interior. La primera ocasin se dio en 1999, durante los trabajos del Instituto de Investigaciones de Arte Precolombino (PARI, por sus siglas en ingls), y la ms reciente sucedi en junio de 2011, cuando el INAH circul las primeras imgenes entre los medios de comunicacin.

Arnoldo Gonzlez Cruz arquelogo que en 1994 realiz el hallazgo de la tumba de la Reina Roja, tambin en Palenque, es junto con el restaurador y arquelogo, Rogelio Rivero Chong, responsable del proyecto para intervenir ahora el sepulcro del Templo XX, localizado en la Acrpolis Sur de este antiguo territorio que debi llamarse Lakamha o Lugar de las Grandes Aguas.

Por las fechas indic Arnoldo Gonzlez estamos ante el nacimiento de la dinasta palencana, hacia el ao 400 despus de Cristo, porque podramos estar hablando del recinto funerario de su fundador, aunque esto no deja de ser especulacin en tanto no comencemos la exploracin arqueolgica. Incluso este espacio podra tratarse de una antecmara, pues no sabemos que hay ms abajo.

Sobre la superficie, en la que todava no se observan restos seos de algn personaje aunque es muy probable que stos se descubran una vez iniciadas las excavaciones, se hallaron once vasijas y cerca de un centenar de pequeas piezas, en su mayora grandes cuentas de piedra verde, posiblemente jade, una especie de anillo y un colgante, adems de pintura mural que decora el espacio funerario.

Gonzlez Cruz, a cargo del Proyecto Arqueolgico Palenque, relata que fue el proyecto del PARI, encabezado por los arquelogos Merle Greene Robertson y Alfonso Morales, el que llev a cabo el descubrimiento de la tumba del Templo XX; no obstante, la inestabilidad de la pirmide de 18 m de altura impidi su exploracin y solo se haban obtenido imgenes a travs de una cmara de video.

A diferencia de los aposentos funerarios de Pakal y de la Reina Roja, la cmara o antecmara del Templo XX no posee un sarcfago, por lo menos no hasta donde se ha explorado; pero s pintura mural de vivas tonalidades rojas en sus tres costados, con representaciones de los Nueve Seores del Xibalb, o el inframundo, mismos que aparecen, modelados en estuco, en la tumba del clebre gobernante maya.

Los murales muestran a dichos personajes mticos portando tocados, escudos y sandalias. Lo importante de los recintos funerarios de esta poca, el Clsico Temprano (400-550 d.C.), es la pintura; estamos ante uno de los pocos ejemplos de murales descubiertos en contextos funerarios de Palenque, de ah la importancia del trabajo que estamos realizando, puntualiz Arnoldo Gonzlez.

Eso que solo se haba podido ver en video, es lo que ahora observan directamente los ojos de arquelogos, restauradores, qumicos, arquitectos, fotgrafos, diseadores grficos, entre otros, ms un equipo de trabajadores manuales varios de la zona arqueolgica, reunidos para preservar en las mejores condiciones este espacio.

Aunque se trata de un grupo de casi 60 personas las que integran el equipo multidisciplinario, en el interior de la tumba nicamente pueden permanecer dos o tres personas que portan overoles de Tyvek (para evitar cualquier tipo de contaminacin). Esto con el propsito de no alterar la humedad, as como la temperatura, que en el fondo es de 25 centgrados.

El espacio funerario que se halla a 6 m de profundidad, con respecto a la parte superior del Templo XX es abovedado y de planta rectangular, mide en promedio 3.40 m de largo, 1.43 de ancho y 2.50 de alto. Los integrantes del proyecto entran a esta cmara principal por una ms pequea que se localiza en su lado oeste; es decir, el espacio central se halla flanqueado por dos pequeas cmaras.

Es a travs de la cmara del oeste por donde se accede, y en ella los arquelogos han encontrado algunos restos seos, al parecer correspondientes a huesos largos, con un sinnmero de pequeas cuentas (de 3 a 4 mm) de jade y de concha Spondylus, lo que hace referencia a las redes de intercambio que Palenque ya tena establecidas hacia 400 d.C., con regiones lejanas como el Valle de Motagua, en Guatemala, y el Pacfico.

Sin embargo, precis el arquelogo Arnoldo Gonzlez, no se trata del primer hallazgo de un contexto mortuorio de esta temporalidad (450-550 d.C.). En los aos 50, en el Templo XVIII-A (aledao al XX), Alberto Ruz excav un recinto muy similar: abovedado con muros pintados y un conducto tubular que comunicaba a la cmara funeraria con el templo superior, ms el tipo de cermica; asimismo, otro parecido se halla en el Templo Olvidado.

Aunque la riqueza de los materiales arqueolgicos de la tumba del Templo XX es evidente, el arquelogo Arnoldo Gonzlez y el restaurador Rogelio Rivero Chong precisaron que stos no sern explorados ni recuperados hasta estabilizar la pintura mural.

En este sentido, la restauradora Lilia Rivero Weber, titular de la Coordinacin Nacional de Conservacin del Patrimonio Cultural del INAH, coment que en 2008 se hizo una revisin del estado de conservacin que tena la pintura, a travs de monitoreo y registro fotogrfico, detectando que el insecto del comejn estaba haciendo galeras dentro de la cripta y sobre los muros. Desde entonces se present un proyecto tendiente a atender estos efectos.

La especialista indic que los primeros estudios de los murales revelan que una alta concentracin de sulfuro de mercurio o cinabrio, un pigmento que fue muy estimado en Mesoamrica, lo que corrobora el carcter funerario de la cmara.

Otras de las acciones de conservacin, fue la consolidacin parcial del basamento piramidal y una nivelacin de la plataforma del templo, efectuadas en 2010 por un equipo a cargo de la doctora Martha Cuevas.

Asimismo, para determinar los elementos qumicos que componen los murales, tambin se traslad al lugar el experto Javier Vzquez, de la Escuela Nacional de Conservacin Restauracin y Museografa.

Por su parte, Rogelio Rivero Chong, subdirector de Patrimonio Cultural de la CNCPC, abund que las acciones emergentes para la preservacin de los murales se prolongarn por tres semanas como mnimo, y consistirn en el fijado y consolidacin de la capa pictrica, a la par de su registro grfico y fotogrfico.

Detall que la cmara funeraria no slo contiene la pintura mural, porque en el umbral de la cmara oeste, por donde entramos, tambin hay fragmentos de un textil de color grisceo que est adherido a una cornisa y procedimos a consolidarlo debido a la pulverulencia que presentaba.

Mientras aadi en el acceso de la cmara principal, en las pinturas que se encuentran en las jambas, ya empezamos con labores de consolidacin de aplanados, stas implican resanes o ribetes de seguridad para evitar el colapso de los fragmentos de aplanado con pintura, y despus se realiza una inyeccin de lechadas de cal.

Posteriormente se har el anlisis microscpico y de la estratigrafa, para determinar la tcnica que fue utilizada para crear estos murales, que tiene una base aplanado de cal sobre la que se pint, tal vez los pigmentos que se aplicaron sobre esta superficie contenan un aglutinante a base de la goma de una planta local.

Para Rogelio Rivero, el ingreso a la tumba del Templo XX es resultado de trabajos previos en este edificio prehispnico, tanto por parte del PARI, como de profesionales del INAH, entre ellos la doctora Martha Cuevas, quien estuvo a cargo de la consolidacin del basamento piramidal.

Que hayan pasado trece aos y tantos especialistas, nos compromete a realizar un trabajo cuidadoso y profesional, por todo ese esfuerzo que hubo antes para llegar a este momento, el ingreso a la cmara funeraria del Templo XX de Palenque, finaliz.

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