19 de Septiembre de 2020 | La Realidad Política
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Leon Trotsky, ocho decadas de un crimen ideologico y simbolico

El Discurso
Jueves, 20 de Agosto de 2020

Un muro baleado perdura como huella del ataque al que sobrevivi Len Trotsky en la Ciudad de Mxico en 1940.       ver galería

Un muro baleado perdura como huella del ataque al que sobrevivi Len Trotsky en la Ciudad de Mxico en 1940, preludio de su asesinato tres meses despus a manos de un despiadado agente de Jos Stalin.

Ya me familiaric con la muerte, afirm Trotsky tras el atentado del 24 de mayo en su casa del barrio de Coyoacn, hoy un museo donde reposan sus restos junto a un monumento que tiene esculpidos el martillo y la hoz. A travs de medio mundo me ha seguido el negro odio de Stalin, coment este lder de la revolucin rusa, cuyo verdadero nombre era Lev Davdovich Bronstein.

Esa persecucin, que cubri de tragedia a su familia y lo empuj a una vida itinerante, lleg a su fin el 21 de agosto de 1940 despus de que Ramn Mercader, comunista espaol que se haba ganado su confianza, le clav un da antes un piolet en la cabeza.

Fue un crimen ideolgico, simblico, coment el cubano Leonardo Padura, quien investig el asesinato durante cinco aos para su novela El hombre que amaba a los perros, en la que teje las vidas de Trotsky y Mercader con la ficticia de un escritor que conoce al homicida en La Habana.

Mercader vivi en Cuba en los aos 1970.

Eran los tiempos de la polarizacin revolucionaria, en la que Stalin, con puo de hierro, controlaba el poder de la izquierda, y Trotsky, tambin l un fundamentalista, alumbraba como nica lucecita con su crtica al rgimen sovitico, describe Padura en La Habana.

Stalin propugnaba un socialismo en un solo pas; Trotsky, quien tom su nombre de uno de sus carceleros en Siberia, defenda la revolucin permanente en todo el mundo.

Intelectuales aliados

Expulsado de Rusia y del Partido Comunista Sovitico, Trotsky se refugi en Mxico el 9 de enero de 1937, ayudado por el clebre muralista Diego Rivera, quien intercedi ante el presidente Lzaro Crdenas (1934-1940).

Paradjicamente, el lder del movimiento que precipit la revolucin de octubre y el general Crdenas nunca se conocieron, aunque mantuvieron un intercambio epistolar.

Seguramente se debi a las circunstancias del momento, a que no haba necesidad de reunirse, seala Cuauhtmoc Crdenas, poltico e hijo del gobernante.

Acompaado de su esposa, Natalia Sedova, el fundador del Ejrcito Rojo fue recibido en el puerto de Tampico por la pintora Frida Kahlo, con quien se rumora que tuvo un romance.

A su llegada se mezcla con un grupo de personajes que coinciden en esos momentos en un Mxico explosivo, empezando por Rivera y Kahlo, refiere Padura.

Del mundo del arte tambin vendran las balas, pues David Alfaro Siqueiros, otro de los grandes muralistas mexicanos, particip en la intentona del 24 de mayo.

Estas circunstancias, sumadas a la forma en que fue asesinado, dieron un aura especial al exilio de Trotsky, que tuvo como particularidad que la persecucin nunca ces, observa Padura.

Veredicto popular

Arriesgndose a la especulacin histrica, el novelista cubano (premio Princesa de Asturias 2015) cree que, de haberse impuesto a Stalin, Trotsky hubiera abordado con ms pragmatismo las contradicciones del modelo sovitico.

Pero posiblemente habra aplicado mtodos similares a los de su verdugo, apunta el escritor, evocando una reflexin suya que molest a los trotskistas.

Trotsky se hubiera dado cuenta de que en lugar de matar a 20 millones de personas, solamente haba que matar a un milln, pero al milln que era necesario. Esa pudiera haber sido una de las diferencias, asevera.

Ocho dcadas despus de su muerte, la figura del poltico ruso sigue polarizando. Trotsky, la serie distribuida por Netflix en 2019, pero producida por el principal canal estatal ruso, muestra al protagonista como un villano.

La familia, que interpret la caracterizacin como la de un anciano decrpito y senil, se neg a dejar grabar en la casa-museo.

En sus viajes para presentar la novela, Padura cree haber encontrado un veredicto popular a la pugna histrica.

?Por haber estado fuera del poder, la figura de Trotsky alcanz la dimensin que todava tiene y por la cual hoy te encuentras gente que te dice: ?soy trotskista o tengo inclinaciones por el trotskismo?, y es muy difcil que te encuentres a alguien que te diga: ?soy estalinista o tengo inclinaciones por el estalinismo?.?

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