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Pinturas rupestres de San Borjitas las ms antiguas estilo Gran Mural

El Discruso
Miercoles, 13 de Enero de 2016

Los diseos de grandes dimensiones son testimonio de la memoria de quienes habitaron hace 7,500 aos. Foto: PI / Mauricio Marat       ver galería

* Los diseos de grandes dimensiones son testimonio de la memoria de quienes habitaron hace 7,500 aos esta cordillera

* Es uno de los tres sitios arqueolgicos abiertos al pblico en la sierra de Guadalupe. Una caverna de techo plano y bajo que constituy un lienzo ideal para pintar

A 250 metros de altura sobre una afluente frtil del arroyo intermitente de San Baltasar se abre la gran boca pintada de la Cueva de San Borjitas: en su interior se halla una de las policromas ms ricas de la tradicin Gran Mural. Posiblemente sea uno de los sitios donde comenz a desarrollarse ese estilo de pintura rupestre monumental en Baja California Sur, inscrito en la Lista de Patrimonio Mundial en diciembre de 1993. Sin poder afirmarlo an, pesquisas recientes as lo sugieren.

En regatos del arroyo intermitente de San Baltasar el agua parece brotar de las piedras. Corre muy lenta. A su paso apenas moja algunas races de los innumerables matorrales espinosos que crecen en el terreno semidesrtico en toda la sierra de Guadalupe. La Cueva de San Borjitas con todas sus pinturas est cerca del agua. Se abre como fruto entre las piedras para mostrar la memoria de quienes habitaron hace 7,500 aos esta cordillera seca de exuberantes oasis.

Una sinuosa pendiente de suelo pedregoso, en tramos pronunciada, lleva hasta la caverna. Desde el interior, la boca es un gran ventanal que asoma al corazn de la sierra: altsimos cardones, chollas repletas de espinas con silueta de corales, frondosos mezquites y pitahayas de fruto dulce. Al fondo del matorral una pared de roca. A la derecha y a la izquierda, el perfil de ms cumbres que desde ah parecen interminables: secuencia de monumentales crestas: montaas que a lo lejos semejan la sombra de otras.

San Borjitas es uno de los tres sitios arqueolgicos abiertos al pblico en la sierra de Guadalupe, ubicado al oeste de la poblacin de Muleg, a unos kilmetros del apacible Golfo de California: una cueva de slo 50 metros de frente pero su profundidad alcanza los 60 metros: espacio amplio y sombreado, de techo plano y relativamente bajo por lo que constituy un lienzo ideal para pintar, comenta Mara de la Luz Gutirrez, arqueloga del Instituto Nacional de Antropologa e Historia (INAH), quien ha registrado 120 motivos de grandes dimensiones plasmados en toda la cavidad ptrea.

La investigadora est convencida de que se trata de un lugar sui generis sumamente enigmtico. Posiblemente es donde comenz a gestarse la tradicin Gran Mural: prctica desarrollada dentro de una regin cultural de 18,000 kilmetros de cordillera peninsular, en el extremo meridional del Desierto Central, aunque la distincin de la UNESCO slo comprende la sierra de San Francisco (182,600 hectreas) donde se encuentran las pinturas ms conocidas, explica.

La regin fue habitada por indgenas cochimes, ya extintos. Estudios realizados durante dcadas han permitido reconocer por lo menos cinco subestilos plsticos desarrollados entre los siglos I a.C. y XIV d.C.: Rojo sobre granito, San Francisco, La Trinidad, San Borjitas y Baha Concepcin, y dos tendencias recientemente descritas: Guajadem y La Matanza. Todos de grandes dimensiones.

Mara de la Luz Gutirrez lleva tres dcadas entregada al estudio de las pinturas rupestres de Baja California Sur. Comenz a los 23 aos en la sierra de San Francisco, sobre el flanco oriental de la pennsula pero conforme intensificaba su aprendizaje encontraba ms elementos por analizar. En su bsqueda de la identidad de los autores y la razn de su arte, comenz a adentrarse en la sierra vecina de Guadalupe, ubicada al sureste de la antes mencionada, dentro de la regin volcnica denominada sierra de La Giganta.

Sin atreverse a asegurarlo an, Mara de la Luz Gutirrez advierte indicadores de que el estilo Gran Mural pudo iniciar en la sierra de Guadalupe, en Cueva de San Borjitas. En cientos de paneles coloreados de las sierras de Guadalupe y San Francisco, identific varios estratos de pintura sobrepuesta. A partir de fotografas hizo separaciones virtuales de los diseos: en las capas ms antiguas del subestilo San Borjitas hall inusuales personajes perfectamente diferenciados que representan un fuerte rompimiento con el San Francisco, este ltimo registrado en los diseos de la capa de pintura ms reciente.

Mientras en el subestilo San Francisco abundan personajes con tocados de gran variedad de formas, que piensa deben corresponder a distintos linajes de los grupos serranos, en las capas de pintura de subestilo San Borjitas la estudiosa diferenci slo 10 formas de cabeza y/o tocados, pero en cambio hall una gran riqueza de patrones cromticos y cuantific 12.

La arqueloga considera que esa gran diversidad en el uso y combinacin de colores puede indicar que en los primeros momentos del panel San Borjitas los marcadores de distincin entre las personas y/o deidades se configuraron a travs de la pintura corporal y no de los tocados, como ocurre posteriormente en las plasmadas en la sierra de San Francisco. De hecho, ciertos linajes fueron visualmente estructurados a partir de patrones en el uso y combinacin de colores.

Para Mara de la Luz Gutirrez la presencia de figuras del subestilo San Francisco en la ltima capa de pintura del panel de San Borjitas es un indicador de que hubo una migracin de grupos culturales a la sierra de Guadalupe, donde debieron llevar a cabo una especie de apropiacin del espacio ocupado por otros linajes.

Hacia el extremo noroeste de la cueva, la arqueloga del INAH registr un rea de petrograbado con cientos de vulvas. A este sector lo ha denominado lado femenino de la cueva, porque tambin ah estn representadas cuatro de las nicas siete mujeres del panel, tres de ellas asociadas con nios. Por toda la simbologa femenina que concentra el sector la especialista considera que muy posiblemente estuvo dedicado a la realizacin de ritos de paso, iniciacin de adolescentes y/o fertilidad en ciertas pocas del ao.

El panel de San Borjitas tiene una antigedad de al menos 7,500 aos antes del presente. A partir del anlisis microscpico de las secuencias de las capas pictricas y de fechamientos por radiocarbono se ha corroborado la prctica de repintar figuras y motivos, posiblemente como parte de rituales relacionados con la personificacin de ancestros y figuras mticas, recuperadas y reactivadas para permitir la repeticin del ciclo y la reafirmacin de las identidades individuales y grupales, concluye la arqueloga.

Algunos tipos de diseos San Borjitas estn repetidos slo en 16 sitios de los cerca de 800 que concentra la sierra de Guadalupe. Un indicio relevante para la estudiosa, que permite vislumbrar a Cueva de San Borjitas como un lugar especial en la cosmovisin de las antiguas culturas serranas.

El tenue afluente del arroyo de san Baltasar permite espacios de vida intensa al fondo de una caada de tierra seca y pedregosa. En uno de ellos permanece la imaginera de los hombres y mujeres que poblaron esas cumbres hace 7,500 aos: memorias de sus ritos narraciones de su identidad... acertijos de una vida inverosmil a la que cada da se acerca ms la arqueologa para reconstruirla como historia.

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