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Por qu besamos?

El Discurso
Lunes, 14 de Diciembre de 2015

No existe ninguna cultura en el planeta que no tenga un concepto sobre lo que es el amor. Foto : Robert Doisneau       ver galería

Una pregunta que suele plantersele a Google es por qu se besan los humanos y, aunque los besos en diferentes partes del cuerpo (la cara o la mano, por ejemplo) forman parte de muchas funciones sociales, la pregunta, tal y como yo la leo, no atae al beso social, sino al beso romntico en los labios, conocido tcnicamente como sculo. Es el sculo un residuo moderno de algn tipo de antiguo cortejo sexual animal, que es como Darwin llamaba a los rituales de apareamiento? De ser cierto, cabra esperar que fuese universal, que estuviera presente en diferentes pocas y culturas. Pero no es el caso. A da de hoy existen sociedades que, o no conocen el beso en los labios, o, de conocerlo, tienen sanciones que lo vetan.

La palabra romntico es clave, y hay que distinguirla de sexo, amor y cortejo. El sexo es, huelga decirlo, el deseo de apareamiento presente en todos los animales. Los besos no estn necesariamente vinculados al sexo, a menos que se usen como preliminar. El amor es El amor es el amor (por ponernos poticos).

No existe ninguna cultura en el planeta que no tenga un concepto sobre lo que es el amor. Se presenta de muchas formas y aspectos, pero todo el mundo la reconoce instintivamente como amor. Algunos filsofos, como Platn, escribieron tratados sobre el amor, y pueden encontrarse obras similares a lo largo y ancho de todo el mundo antiguo. El amor y el sexo suelen aparecer entrelazados en obras como el Kamasutra indio, un manual prctico sobre el arte de hacer el amor. El beso en los labios se presenta en el Kamasutra como una parte de ese arte, porque los labios se ven como rganos ergenos sensibles.

Otros escritores, como Homero, Aristfanes y Catulo, tambin estaban obsesionados con el amor y el sexo. Catulo suplica a su amada que le d un nmero infinito de besos. Pero, al igual que ocurre en el Kamasutra, nos da la sensacin de que con beso (sin importar la parte del cuerpo que lo reciba) se hace referencia al sexo y al amor (sobre todo al primero), donde el hombre (Catulo) controla la situacin y la mujer est a su total disposicin.

El cortejo puede incluir o no incluir amor, e incluso sexo. Es una prctica prenupcial, que adopta numerosas formas rituales, dictadas por tradiciones especficas diseadas para garantizar el matrimonio, normalmente como un acuerdo entre familias. Sin duda el amor no es un requisito para el cortejo, y el beso rara vez ha desempeado un papel en este. Hasta hace poco, claro.

As las cosas, dnde encaja el beso? El beso en los labios romntico (no sexual) es una invencin que viene, con toda probabilidad, de las tradiciones medievales de amor corts. Est impregnado de amor verdadero (que no acordado); es una accin subversiva contra el cortejo pactado y el amor aburrido. Incluso hoy, la traicin o la infidelidad comienzan con un beso. Seguido del sexo, por supuesto. Pero ambos no pueden invertirse: nunca el sexo antes del beso.

El origen del beso podra estar en una declaracin de libertad ante las prcticas nupciales y amorosas anquilosadas. Hay pruebas? No directas, claro, pero s hay montones de ancdotas que lo demuestran.

Las primeras historias donde aparece el beso romntico, que suelen representar a unos amantes desdichados que rompen las restricciones de la sociedad, son los relatos, leyendas y canciones de trovadores medievales, basadas en la caballerosidad y el amor corts. Un ejemplo clsico es la historia de la aventura amorosa, en el siglo XIII, de Paolo y Francesca, inmortalizados por el poeta Dante en el quinto canto de su Infierno.

Se trata de Francesca de Rmini, cuya mano se concede en matrimonio a Giovanni Malatesta (tambin conocido como Gianciotto) para consolidar la paz entre dos familias enfrentadas. El padre de la joven saba que su hija rechazara al feo y deforme Gianciotto, con lo que pide al hermano menor de este, Paolo, que rescate a Francesca. La joven se enamora al instante del apuesto Paolo, y ambos se besan apasionadamente, una imagen que luego influira en muchas obras de arte, entre ellas la impresionante escultura El beso, de Rodin. Al saber que Gianciotto, y no Paolo, ser su marido, Francesca monta en clera: no pueden privarla de su amor por Paolo.

Segn Dante, el amor surge despus de que los dos amantes lean la historia de Lancelot y Ginebra. El final trgico llega cuando el celoso Gianciotto, florete en mano, se dispone a matar a Paolo, y Francesca se interpone entre los dos hermanos. La espalda la atraviesa y acaba con su vida. Entonces Gianciotto, totalmente fuera de s, pues amaba a Francesca ms que a su propia vida, mata a su hermano. Entierran a los dos amantes en la misma tumba, lo que simboliza su unin ms all de la vida mortal.

La historia de amor de Paolo y Francesca es potente y, al mismo tiempo, de una tristeza abrumadora. Trata del amor romntico, sellado con un beso, que trasciende la vida y la muerte, a pesar de que la sociedad ve su accin como un pecado. Como Julieta le dice a Romeo en la versin shakespeariana de esa tragedia medieval: Ahora tienen mis labios el pecado que han tomado de los tuyos. A lo que Romeo responde: El pecado de mis labios? Dulce reproche! Devulvemelo. Desde el principio, el beso y el amor desdichado van de la mano. Acaso esa sea la nica posibilidad para el amor verdadero: quiz pecaminoso, como dice Julieta, pero irresistible. Hoy en da encontramos este mensaje implcito en todas las historias de la cultura de masas, desde las pelculas hasta las novelas superventas. El poder del beso furtivo para cambiar la vida de la gente nos empuja inexorablemente a besar.

En la literatura de amor corts, las mujeres aparecen retratadas como seres anglicos, no meros objetos sexuales. El beso se conceba como un camino hacia el amor espiritual, no un preludio del sexo. La idea de la mujer como ngel ha perdurado, y puede verse en canciones populares como Pretty Little Angel Eyes (1961), de Curtis Lee, y Next Door to an Angel (1962), de Neil Sedaka. Sus letras resuenan con las metforas celestiales de los poemas y los cantos medievales. Por supuesto, en algunos de los retratos lricos la metfora del ngel se yuxtapone con la de demonio, como en The Devil in Disguise (1963), de Elvis Presley.

Resulta sorprendente pensar que el beso podra haber surgido al mismo tiempo como un acto de amor y de desafo contra las costumbres anquilosadas del cortejo, tal y como insina la historia de Paolo y Francesca. Desde esa poca, besar se ha convertido en la accin romntica por excelencia. Hay algo ms romntico que dos personas abrazndose, mirndose a los ojos y, como colofn de ese momento romntico, besndose en los labios? En ese instante, el beso transporta a los amantes a otro nivel de la existencia, muy por encima de lo mundano.

Solo cuando el romance concluye, el poder del beso se desvanece. Como vivimos en una aldea global, el beso se ha extendido por todo el mundo, hacindose un hueco en tradiciones y tipos de cortejo por doquier. El beso sigue siendo una accin de amor subversiva, y tiene un gran significado, pues provoca una compleja serie de reacciones qumicas que potencian los sentimientos romnticos y hacen que los actos fsicos, como las relaciones sexuales, sean mucho ms significativos e ntimos. El beso es, en pocas palabras, un elixir embriagador.

A fin de cuentas, el romance es un ideal, una parte de la forma en que fantaseamos sobre el mundo. Todos desean vivir una gran historia de amor, aunque puede que nunca llegue. El beso concierne a lo ideal, no a lo real. Durante unos instantes, suspende la realidad y el mundo se vuelve perfecto. Cuando funciona, hace aicos lo cotidiano, nos olvidamos de las banalidades que constituyen el da a da. Celebrmoslo siempre y confiemos en que nunca desaparezca.

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