15 de Agosto de 2018 | La Realidad Política
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Entrevista
por: El Discurso.
La resurreccin de Jess


> Los cinco medios digitales que nos unimos para presentar peridicamente una sola visin sobre la grilla capitalina, escribimos esta vez sobre un poltico que pareca ir en picada.


Jess Valencia ha sorteado el temporal. El delegado con licencia de Iztapalapa tiene ruta poltica y equipo en el Distrito Federal, a pesar del escndalo reciente que protagoniz por el choque de una camioneta, pero sobre todo, a pesar de la orfandad poltica en la que haba quedado tras la marginacin a los ebrardistas.

Hoy, Valencia no slo encabeza una de las corrientes importantes del PRD en la capital, sino que tiene cobijo nacional para buscar una diputacin federal, cartas para hacer una tribu local y dilogo para negociar con los que se estn quedando con el Partido de la Revolucin Democrtica en el Distrito Federal: los integrantes de Vanguardia Progresista.

Primero, ebrardista

La imagen de Valencia est empaada, eso es un hecho, pero este perredista muestra un olfato poltico ya inusual en su partido. Siendo el nico delegado ebrardista en el marco de una administracin que declar la guerra al ex jefe de gobierno de la Ciudad de Mxico, el iztapalapense era una figura de riesgo. Elegido en 2012 tras una alianza con los grupos polticos ms fuertes (y en general peleados entre s) de la izquierda en esa delegacin, Valencia mantuvo una relacin poltica con Marcelo Ebrard y una relacin de gobierno muy cuidadosa con la administracin central del Distrito Federal y especficamente con el operador poltico de Miguel ngel Mancera, el poderoso secretario de gobierno, Hctor Serrano.

Los problemas de Ebrard por la suspensin de la Lnea 12 no lo salpicaron, pero en septiembre de 2014, Valencia se vio puesto a prueba con la eleccin interna del PRD. Un grupo ajeno a su administracin duplic el nmero de votos que l obtuvo en Iztapalapa, por un lado, y por el otro, los ebrardistas se vieron casi aniquilados en el partido. Valencia se qued solo. Ni estaba con Nueva Izquierda, ni con los bejaranistas, ni tena apoyo del GDF. Sus lazos con Ebrard ya no eran tiles. Era cuestin de tiempo para que se hundiera.

ADN y el rescate

Unas semanas despus de la eleccin interna, Valencia sorprendi con un giro a su afiliacin poltica: abandon las filas de la expresin ebrardista y se sum a Alternativa Democrtica Nacional, llevndose consigo a 17 consejeros nacionales perredistas y el capital poltico que implicaba gobernar la delegacin ms grande de la ciudad. Esta decisin no slo detuvo la cada del perredista sino que lo catapult: ADN no est peleada con el gobierno del DF, es la tercera fuerza nacional y le faltaba presencia en la Ciudad de Mxico. Todos ganaron, el que perdi fue Ebrard.

Las fortalezas, el escndalo

Ya en ADN, Valencia iba viento en popa. Su administracin traa balance positivo: infraestructura pblica histrica, reduccin notable de delitos y relativa estabilidad en la siempre agitada vida de los iztapalapenses organizados por sobrepolitizacin o clientelismo. Valencia quera ser diputado local y buscar incluso la coordinacin de la bancada. Pero en diciembre se atraves consigo mismo: en la madrugada del ___ choc una camioneta blindada, al da siguiente dio declaraciones contradictorias y poco despus fue acusado de usar autos lujosos provistos por proveedores y de tener una casa de rico. Mucho antes de lo previsto, iba a perder el control de la delegacin y la posibilidad de ser candidato. Iba en picada.

De vuelta al camino

Dos meses despus, Valencia recuerda por qu era considerado uno de los operadores polticos ms hbiles de la administracin anterior. Solt la posibilidad de tener mano en la sucesin delegacional y perdi la diputacin local. Sin embargo, detuvo el linchamiento, sortea las acusaciones y asegura que no hay falta, tiene candidatura para diputado federal, encabeza ADN en la ciudad, dej a su equipo en el ltimo tramo de gobierno de la delegacin, tiene dilogo con el GDF y otra vez est en el camino.
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