Airado debate en Egipto por tortura de preso captada en vídeo
AP
Lunes, 26 de Marzo de 2007
| Imagen de unos policias egipcios en las calles del Cairo, dias previos a las votaciones en ese País. Foto:AP
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El Cairo, Egipto. 26 de marzo. La secuencia que muestra el vídeo es estremecedora: un hombre yace en el piso de una jefatura policial mientras varios agentes lo sodomizan con una estaca de madera.
Y, para exacerbar el horror, se descubrió que fue la policía la encargada de hacer la filmación y transmitirla a teléfonos celulares de amigos de la víctima a fin de humillarlo.
En Egipto el suplicio de Emad el-Kabir, de 21 años, ha servido para atisbar una realidad que las autoridades se niegan a admitir, pero que los grupos de defensa de los derechos humanos dicen constituyen una pauta rutinaria de la brutalidad policial.
El ataque a el-Kabir ocurrió hace un año y sólo se divulgó meses después, luego que un bloguero egipcio lo puso en su sitio en la internet y de esa manera llegó a youtube.com, el portal de acceso donde se difunden toda clase de vídeos.
Un periódico, al-Fagr, publicó entonces lo ocurrido y pidió a el-Kabir que se presentara. El joven lo hizo, ofreció una entrevista por televisión, y presentó una demanda contra sus torturadores ante la oficina del fiscal estatal.
Pero la odisea de al-Fagr no alcanzó gran difusión. Pocas personas en este país de 74 millones de habitantes tienen acceso a la internet. Y ninguna emisora de televisión ha exhibido el vídeo. La única persona condenada hasta ahora ha sido la víctima, que fue acusada por la policía de agredir a un agente con una botella rota. El 9 de enero, al-Fagr fue llevado a la cárcel para cumplir una condena de tres meses de cárcel.
Activistas de derechos humanos dicen que la brutalidad policial está profundamente arraigada en la vida egipcia.
"La tortura en Egipto es una cuestión de rutina. Se usa contra todos, en casos políticos o de delincuencia común", dijo Mohamed Zarie, director del Centro de Derechos Humanos para Ayuda a los Prisioneros. "La policía realmente no siente vergüenza alguna en practicarla".
Aun así, el gobierno del presidente egipcio Hosni Mubarak, un importante aliado de Estados Unidos, está sintiendo crecientes presiones para que respete los derechos humanos y permita las libertades democráticas. Y el vídeo de el-Kabir, junto con otros menos conocidos en meses recientes, parece haber obligado a las autoridades a adoptar algunas medidas.
El mismo juez que encarceló a el-Kabir ordenó arrestar a dos agentes sospechosos de haberlo torturado. Los agentes seguirán en la cárcel hasta que vayan a juicio el 3 de marzo.
El-Kabir, conductor de un minibus, dijo que su problema con la policía data de enero del 2006, cuando intervino en una discusión ocurrida en un estacionamiento entre varios policías y su primo, conductor de una camioneta que transportaba bombonas de gas. El-Kabir dijo que uno de los agentes lo golpeó en la nuca con la culata de su revólver. Luego fue llevado a una jefatura policial y puesto en libertad bajo fianza. Pero esa misma noche, la policía fue a su vivienda y se lo llevó de nuevo para la jefatura policial.
Agregó que después fue castigado a puñetazos y golpeado con bastones. Finalmente, tal como lo muestra el vídeo, fue sodomizado con un palo.
Fuera de cámara se escucha que un agente dice, "todos en el estacionamiento verán esto mañana".
El-Kabir dijo en una entrevista con The Associated Press que "se sintió muy humillado. Ellos fueron brutales, como si estuvieran matando a un animal y despellejándolo".
En su demanda ante un fiscal público, el-Kabir identificó la voz en el vídeo como la del capitán Islam Nabih, y lo acusó de dirigir la tortura.
El 26 de diciembre, Nabih y uno de sus ayudantes, Reda Fathi, fueron arrestados, y un juez se negó a permitirles libertad bajo fianza. El mismo juez también condenó a el-Kabir a tres meses de cárcel. Su abogado dijo que responsabiliza al ministerio del interior por lo que pueda ocurrir a su defendido en la cárcel.
La policía acusó a el-Kabir de blandir una botella rota y de amenazar con suicidarse si su primo era arrestado. Y que luego atacó e hirió a un policía en una mano y en la mejilla. Al-Kabir negó haber tenido en su poder una botella rota o lesionar a un policía.
Para el-Kabir denunciar su tortura significó romper las barreras del miedo y la humillación, dado el estigma de la sodomía que existe en esta cultura.
Pero algunos han roto el silencio. En otro caso muy publicitado, Mohamed el-Sharqawi, un activista en favor de la democracia que fue arrestado en el curso de una manifestación en El Cairo, a mediados del 2006, denunció haber sido violado por policías durante su detención. Su abogado indicó que el-Sharqawi fue sometido a un examen médico que confirmó la denuncia.
De todas maneras, los activistas señalan que se requieren más que algunos vídeos y denuncias de torturados para cambiar el funcionamiento del aparato de seguridad que está infiltrado en todos los sectores de la vida egipcia: escuelas, partidos políticos, periódicos y oficinas públicas.
Medios periodísticos de oposición han denunciado que en la Academia de Policía se entrena a los reclutas para torturar presos a fin de obtener confesiones.
La Organización Egipcia por los Derechos Humanos dijo que ha documentado 120 muertes causadas por torturas entre 1993 y el 2004.
Hafez Abu Saada, secretario general de la Organización Egipcia por los Derechos Humanos, señaló que su organización informa de unos 400 casos de presunto abuso policial por año. Indicó que un 20% derivan en acciones judiciales, y que las condenas son mucho más raras.