EEUU: Presidencia difunde plan inmigratorio intransigente
AP
Jueves, 29 de Marzo de 2007
| El plan fue elaborado por funcionarios de la Casa Blanca, el secretario de Seguridad Interior Michael Chertoff. Foto:AP
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Washington, EE.UU 29 de marzo. EL primer proyecto de reforma de las leyes inmigratorias elaborado este año por la Casa Blanca es mucho más intransigente que el aprobado el año pasado por el Senado. Dos grandes concesiones a la derecha son que los inmigrantes ilegales deben abandonar el país y pagar enormes multas para adquirir la residencia legal.
El proyecto de la Casa Blanca circulaba el jueves por el Congreso y entre los grupos interesados en la legislación inmigratoria, después que algunos pasajes trascendieron el miércoles. Partidarios de los inmigrantes dijeron que lo consideran un proyecto inconcluso pero, en su forma actual, un paso atrás.
"Para nosotros, es pésimo", dijo Angela Kelley, subdirectora del Foro Nacional de Inmigración.
El proyecto del Senado del año pasado permitía a los indocumentados permanecer en el país, trabajar y con el tiempo adquirir la ciudadanía. El presidente George W. Bush apoyó la idea, pero los opositores dijeron que constituía una "amnistía".
El plan de la Casa Blanca permitiría a los entre 11 y 12 millones de inmigrantes indocumentados pedir visas de trabajo por tres años, renovables sin límite, llamadas visas Z. La renovación de una visa Z costaría 3.500 dólares.
Pero para adquirir la residencia legal, el inmigrante debería regresar a su país y solicitar el reingreso en una embajada o consulado estadounidense, además de pagar una multa de 10.000 dólares.
El plan intenta imponer la seguridad fronteriza como prioridad al requerir el emplazamiento de más de 18.000 agentes y 595 kilómetros (370 millas) de barda antes de que entre en vigencia cualquier programa de visas de trabajo temporarias.
El plan fue elaborado por funcionarios de la Casa Blanca, el secretario de Seguridad Interior Michael Chertoff, el de Comercio Carlos Gutiérrez y senadores republicanos influyentes.
Algunos demócratas han reconocido que necesitan apoyo republicano para poder aprobar un proyecto de ley de inmigración este año y esperan que el apoyo de Bush les dé esos votos.
Un proyecto de la Cámara de Representantes presentado la semana pasada por el demócrata Luis Gutiérrez y el republicano Jeff Flake también intenta atraer los votos de la derecha. Otorga visas de trabajo por seis años a los indocumentados, quienes durante ese lapso deben salir del país y regresar con sus nuevas visas.
El plan de otorgar más cédulas verdes a los trabajadores especializados, limitando su entrega a familiares, hijos y hermanos de ciudadanos estadounidenses, y la cláusula que prohibiría a los trabajadores temporarios traer a sus familiares probablemente estarán entre los aspectos más controvertidos del plan. La cédula verde ("green card") es la prueba de residencia legal.
"El presidente Bush ha dicho que los valores familiares no terminan en el río Bravo (el límite con México). Evidentemente sí terminan ahí", dijo Kevin Appleby, director de políticas de inmigración y refugio de la Conferencia Episcopal Estadounidense.
El senador demócrata Edward Kennedy dijo en una conferencia de prensa junto con líderes evangélicos que la unificación de las familias "ha sido un aspecto esencial de la política inmigratoria desde toda la historia de este país".
Por el contrario, el senador republicano John Cornyn dijo que era partidario de fomentar la inmigración de personas de mayor capacitación y nivel educativo, las cuales, dijo, serían más útiles al país.