21 de Septiembre de 2018 | La Realidad Política
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Opiníon
por: ERNESTO OSORIO
SAFE en HOME El Pinocho de la Cuauhtmoc
Est por cumplirse el primer mes de gobierno en las nuevas Jefaturas Delegacionales y ms que escuchar proyectos, programas, aspiraciones o alternativas de solucin a los problemas que vivimos los capitalinos, hemos escuchado quejas, denostaciones y denuncias sobre los gobiernos que dejaron el cargo.

Me refiero por supuesto a los gobiernos delegacionales de Morena, el partido de Andrs Manuel Lpez Obrador.

Desde el da en que tomaron posesin de sus cargos, los Delegados Pablo Moctezuma de Azcapotzalco, Claudia Sheinbaum de Tlalpan y Ricardo Monreal de Cuauhtmoc se han dedicado a evidenciar las condiciones infames en que les dejaron la administracin sus antecesores amarillos.

Saqueos de mobiliario, nminas abultadas por aviadores, lujos personales en reas pblicas de servicios como el hecho de tener un bao particular en un deportivo, fueron joyas que los medios de comunicacin se tragaron para hacer alarde de los excesos que tenan los Delegados del PRD.

Y digo que se lo tragaron porque por aos esas irregularidades eran visibles, evidentes, pero nadie hacia caso de esos hechos.

Tena que llegar un figurn, alguien con nombre pblico para que fuera nota, o debi existir un compromiso pactado con los Delegados de Morena para concederle importancia a sus denuncias.

stos ltimos entienden muy bien el proceso meditico y lo aprovechan para posicionar su marca, su estilo antes de empezar a trabajar. Eso no tendra nada de malo si no fuera por los excesos en que ha incurrido uno de ellos.

El Jefe Delegacional en Cuauhtmoc, Ricardo Monreal, no ha dado tregua para evidenciar las corruptelas y tropelas que se cometan en esa demarcacin por parte de sus antecesores.

Desde antes de ocupar su puesto, el ex gobernador de Zacatecas instal una mesita en la explanada de la sede delegacional para escuchar de los vecinos sus quejas y comenzar a enlistar los problemas a los que se iba a enfrentar.

Es en verdad una preocupacin del gobernante delegacional conocer los problemas de los vecinos para darles una solucin?

Por supuesto que no.

Monreal se ha instalado en la ruta meditica para posicionarse con un solo propsito: alcanzar una candidatura hacia el 2018, ya sea para la Presidencia de la Repblica o por lo menos para la Jefatura de Gobierno.

La mxima que reza el fin justifica los medios, atribuida a Nicols Maquiavelo, significa que un gobernante debera utilizar todos los medios disponibles a su alcance, sin limitarse por la moral o la tica, con el objetivo de conseguir una meta que lo merezca.

Eso, es lo que ha hecho Monreal.

Sin embargo, en su loca carrera por atraer los reflectores y ocupar las primeras planas de los diarios, el ex gobernador de Zacatecas se excede y pone en duda su credibilidad.

Engaar a la opinin pblica con denuncias escandalosas no es lo que esperaban los vecinos de la Cuauhtmoc cuando decidieron votar por l, (eso, si es que lo hicieron voluntariamente y no fueron comprados por los operadores polticos de Lpez Obrador).

En sus primeros das como Delegado, Monreal convoc a la prensa para visitar las distintas reas de trabajo de la Delegacin y encontrarse con una gran cantidad de trabajadores de base que no hacan nada. Esper paciente la hora de entrada y evidenci retardos y ausencias de empleados.

Qu gan con esto? Simplemente revisar la nmina y encontrarse con una lista de cerca de 200 aviadores y que ahora ocupan sus cargos para no dejar que les quiten la plaza que les dio un sindicato.

Para mostrar que hace algo, Monreal orden suspender las horas extras y sancionar los retardos que nadie registraba.

Y eso resolvi el problema de fondo? Claro que no.

El mismo Monreal en una entrevista televisiva asegura que no puede despedir a esos trabajadores pues estn sindicalizados y porque la mayor parte de ellos dependen de ese empleo.

Entonces para qu hacer pblico un problema que no va a poder o no quiere resolver?

Otro exceso en los que ha incurrido el Delegado morenista es el supuesto hecho que intent evidenciar como un acto de extorsin, al mostrar fajos de billetes por un milln y medio de pesos que recibi en sus oficinas el pasado 11 de octubre.

Monreal no se equivoc al convocar primero a los medios de comunicacin, y luego pensar en presentar una denuncia.

Su intencin era muy clara: montar un espectculo meditico para atraer los aparadores a su persona, sin darle importancia a un hecho que a todas luces debi ser denunciado, primero ante el Ministerio Pblico, y luego ante cmaras y micrfonos.

Con su convocatoria, el Jefe Delegacional no solo ofendi la inteligencia de los medios de comunicacin al pretender vender una verdad sin sustento, sino adems a la opinin pblica.

Recibir de manera annima esa cantidad de dinero y no registrar el remitente es algo que nadie se traga. Slo alguien por encargo, o con un inters muy claro para obtener algo a cambio, se atrevera a creer semejante mentira y hacerla pblica.

Dice Ramn Nieto, un terico espaol de la comunicacin poltica que la actividad periodstica y la de los polticos van de la mano y esta relacin resulta absolutamente indisoluble:

La misin del periodista es informar a los ciudadanos, aunque no se puede negar que el periodismo es un negocio como cualquier otro y se mueve por intereses econmicos.

Un periodista no debe olvidar en ningn momento que debe trasmitir a los ciudadanos no slo lo que los polticos dicen qu es, sino lo que realmente es, aunque los polticos intenten mentir o no decir toda la verdad ya que siempre existir un sector ms o menos amplio de la poblacin que no est de acuerdo con lo que dicen.

La conducta mostrada por aquellos medios que dieron credibilidad absoluta a la denuncia de Monreal faltaron a esa obligacin que nos refiere Nieto, pues antes de hacer pblica la versin del Delegado debieron investigar directamente si el dinero mostrado en verdad fue entregado por dos desconocidos y cul era su procedencia.

Esta vez, Monreal ha hecho Safe en Home, gracias a quienes le han comprado sus puestas en escena y resulta lamentable que la oferta poltica de limpiar la casa que hizo el zacatecano a los habitantes de una Delegacin tan importante como la Cuauhtmoc haya sido slo un parapeto para utilizar el cargo con fines meramente electoreros.

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