20 de Febrero de 2018 | La Realidad Política
El Discurso - La realidad política  El Discurso - FacebookEl Discurso - Twitter
Opiníon
por: JOS ANTONIO SANDOVAL
ZONA de STRIKE - El que Est Libre de Pecado que Tire la Primera Tacha
> Este mircoles se discute en la Suprema Corte de Justicia de la Nacin el proyecto del Ministro Arturo Zaldvar, que plantea legalizar la marihuana con fines recreativos


Le das el ltimo jaln a la cola del Diablo y ya para entonces comienzas a sentir como suavecito el cuerpo, flojito, cooperando para que se te suba la alegra a la cabeza y te ras de los dientes o la melena de tu camarada.

Entre risa y risa comienzas a pisar sobre colchones de esponja, rodeando un parque de la Perla de Occidente, a confundirte entre el golpeteo de una bataca rockera y el llamado en la puerta de madera (ah! Esto fue en Oaxaca chaaale).

La cosa es que comienzas a caminar como de a brinquito, por aquello de no trastabillar en la esponja resbaladiza y darte con todo contra el muro o con la roca que te parece que tiene malas ideas.

Pero como en todo, se necesita fogueo, esas tablas que te brinda el quehacer cotidiano de una prctica hasta alcanzar el pdium de lo que se denomina experiencia.

Y es que sin esas tablas, despus andas como en una mndiga montaa rusa, y es mndiga si padeces de vrtigo.

No es como aquel sencillo paseo alrededor de un sombrero de charro a 33 revoluciones por minuto o el de por las olas que te dejaron de souvenir la arena entre tus dedos o entre tus huevos.

No, sin esa prctica ests ah trepado en el carrito donde slo viajas t a esa velocidad, dejando atrs, muy atrs el viaje placentero a la Perla de Occidente.

Ah ests, intentando aferrarte a un manubrio inexistente viajando a mil por hora, cuando a doscientos basta, cayendo desde los 400 metros libres, cuando desde los veinte metros es suficiente para que se te manifieste ese vrtigo que no tiene nada qu ver con la adrenalina.

Las tablas no llegan solas, por eso tratas de hacerte de ellas en Malasaa y te fumas tu hachs en la Gran Va madrilea, o te tomas tu ajenjo en Zagreb, o te acercas al mercado negro en Culiacn o en la Catedral de Sevilla.

Porque finalmente es un mercado, un mercado al que decides o no ir de compras.

Porque finalmente hasta la venta de cerveza es ilegal en Culiacn a las horas de la madrugada. Te paras a un lado del dealer de chela y con tono de sospechosismo te pregunta: Tecate o Modelo.

Es otro tipo de mercado, censurado por las buenas conciencias y operado por la ley del ms fuerte.

Porque en eso del consumo de las drogas no hay argumento que valga.

Slo existe la persecucin a sangre y fuego; la bala y la cruz.

Las antorchas estn encendidas.

Listas para encender la lea verde para que creme tus malos pensamientos, para incendiar esa imagen tuya cuando ests hasta atrs de coca y miras al espejo al ser que dice ser t.

El que parlotea en un intenso debate sobre manzanas o sobre aviacin mientras suena Hallelujah Your faith was strong but you needed proof el legendario Leonard Cohen.

El que choca su vaso con whisky o ron o vodka o absint.

El que no es santo ni pretende serlo.

El que su consumo no lo convierte en demonio.

El que, finalmente, no le hace dao a nadie.

El que, reflejado en el espejo, es, ni ms ni menos, t, l, nosotros. Retratados como lo que somos: seres imperfectos de elecciones individuales.

El que no puede apagar las antorchas, porque el veredicto est dado, desde cierta moral, desde cierta cpsula que se pretende construir desde un inexistente mundo feliz.

Porque se cree que hace ms dao a la sociedad un coco o un moto, pero divierte la pelcula de Ted metindose coca.

Porque todava recala el mensaje y la poltica de Nixon y se olvida que ese Gobierno inund de crack los barrios negros.

Porque estamos en un mundo envuelto en la intolerancia.

En un mundo donde la libre eleccin ya es pecado.

En el mundo donde la libre eleccin ya es pecado me dirs que te gusta ver que se besen dos personas que se aman, pero tambin me dirs que repudias que se bese una pareja del mismo sexo, no te importa que se amen.

Es pecado la libre eleccin si optas por convivir entre canaps de mariguana o jalones de coca, aunque esa eleccin te refleje como un amateur que no ha llegado al pdium de la experiencia que retrata Hunter S. Thompson en sus bacanales de cido, LSD, coca, mariguana y tachas.

La libre eleccin sobre el uso de drogas ya est sentenciada, y se suma al catlogo de pecados, aunque ese uso sirva para la evasin de un mundo que no ofrece respuestas.

***
Copyright © 2018 El Discurso · eldiscurso.com.mx
powered by

Visitas: 3421987