21 de Septiembre de 2018 | La Realidad Política
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El porque de la violencia en el ser humano y en la sociedad

Leonardo Boff / ElDiscurso / Cubadebate
Martes, 02 de Enero de 2018

La violencia inherente en el ser humano.       ver galería

Vivimos a nivel nacional y mundial situaciones de violencia que desafan nuestro entendimiento. No solo de seres humanos contra otros seres humanos, especialmente en el Norte de frica, en Sudn y en Oriente Medio, sino tambin contra la naturaleza y la Madre Tierra. El Papa Francisco en su encclica ecolgica, Cuidando la Casa Comn, llega a afirmar que nunca hemos maltratado y herido tanto nuestra Casa Comn como en los dos ltimos siglos (n.53). No sin razn se est imponiendo la idea de que hemos inaugurado una nueva era geolgica, el antropoceno, segn el cual el gran meteoro rasante amenazador de la vida en el planeta es el mismo ser humano, que se ha vuelto el Satn de la Tierra a pesar de haber sido llamado a ser el cuidador del Jardn del Edn.

La existencia de la violencia, que no es raro encontrar bajo la forma de aterradora crueldad, representa un desafo para el entendimiento. Telogos, filsofos, cientficos y sbios no han encontrado hasta hoy una respuesta convincente.

Quiero presentar sumariamente la propuesta de un notable pensador francs que vivi muchos aos en Estados Unidos y falleci en 2015: Ren Girard (1923-2015). Apreciaba mis textos y la Teologa de la Liberacin hasta el punto de organizar l mismo un encuentro en Piracicaba-SP (25-29 de junio de 1990) con varios telogos y telogas, pues vea en los propsitos de este tipo de teologa la posibilidad de superacin de la lgica de la violencia.

De su vasta obra destaco dos principales: ?Lo sagrado y la violencia? (Rio 1990) y ?Cosas escondidas desde el principio del mundo?(Rio 2005). Cul es la singularidad de Girard? l parte de la tradicin filosfico-psicoanaltica que afirma que el deseo es una de las fuerzas ms estructuradoras del ser humano. Somos seres de deseo. Este no conoce lmites y desea la totalidad de los objetos. Por ser indeterminado, el ser humano no sabe cmo desear. Aprende a desear, imitando el deseo de los otros (?deseo mimtico? en el lenguage de Girard).

Eso se ve claro en los nios. Por muchos juguetes que tenga un nio, lo que ms quiere es el juguete de otro nio. Y ah surge la rivalidad entre ellos. Uno quiere el juguete solo para l excluyendo al otro. Si otros nios entran en esse mimetismo, entonces se origina un conflicto de todos contra todos.

Ese mecanismo, afirma Girard, es paradigmtico de toda sociedad. La situacin de rivalidad-exclusin se supera cuando todos se unen contra uno, hacindolo chivo expiatorio. Se le culpa de querer el objeto solo para si. Al unirse contra l, olvidan la violencia entre ellos y conviven con un mnimo de paz.

En efecto, las sociedades viven creando chivos expiatorios. Los culpables son siempre los otros: el Estado, el PT, los polticos, la polcia, los corruptos, los pobres etctera. Es importante no olvidar que el chivo expiatorio solamente oculta la violencia social, ya que todos continan rivalizando entre s. Por eso, la sociedad goza de un equilibrio frgil. Cada cierto tiempo, con o sin chivo expiatorio explcito, la violencia se manifiesta especialmente en aquellos que se sienten perjudicados y buscan compensaciones.

Lo expres bien Rubem Fonseca en su libro El Cobrador. Un joven de clase media empobrecida, empujado por las circunstancias practica actos ilcitos. Se siente robado por la sociedad dominante y confiesa: Me estn debiendo colegio? sndwich de mortadela en el bar, sorbete, pelota de futbol? me estn debiendo una chica de veinte aos, llena de dientes y perfume. Siempre tuve una misin y no lo saba. Ahora s? s que si todo jodido hiciese como yo, el mundo sera mejor y ms justo.

Aqu se busca una solucin individual a un problema social. En la medida en que permanece individual no da mucho miedo. Por el contrario, los principales causantes de la violencia estrutural son las clases dominantes que acumulan para s a costa del empobrecimiento de los otros. Cuanto ms duramente se aplican las leyes contra los empobrecidos, ms seguras se sienten. De esta manera consiguen ocultar el hecho de que son ellas las principales causantes de la situacin de violencia permanente que el empobrecimiento implica.

Y todava ms, vivimos en un tipo de sociedad cuyo eje estructurador es la magnificacin del consumo individualista. La publicidad enfatiza que alguien es ms alguien cuando consume un producto exclusivo que los dems no tienen. Se suscita un deseo mimtico de apoderarse del bien del otro. Esta lgica perpeta la violencia.

Pero el deseo no es slo competitivo, dice Girard. Puede ser cooperativo y unirse todos para compartir el mismo objeto. De competidores pasan a ser aliados. Tal propsito genera otro tipo de sociedad, ms cooperativa que competitiva y una democracia participativa. Aqui Girard vea el sentido poltico de la Teologa de la Liberacin porque propone una educacin que no imita al opresor, sino que se hace libre y ensea a no crear chivos expiatorios y a asumir la tarea de construccin de una sociedad ms igualitaria, solidaria y justa. Entonces s habr ms paz que violencia.



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