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Nestora Salgado Garcia Presa de Conciencia del Gobierno Pea Nieto

El Discurso/Gloria Muoz Ramirez
Miercoles, 19 de Marzo de 2014

Nestora Salgado sufre tratos inhumanos en penal Tepic. Foto CRAC       ver galería

Nestora Salgado Garca habita un mundo oscuro con luz artificial da y noche. Pasa sin ver un rayo de sol hasta 15 das. No tiene contacto fsico con nadie, pues slo se le permite un abrazo y no puede tocar a su hija ni a su hermana cuando la visitan. Y ni las celadoras le dirigen la palabra. En lugar de las cuatro horas de visita cada 12 das a las que tiene derecho, le dejan libres slo dos horas y media, luego de que sus familiares pasan el viacrucis de las revisiones. No tiene el medicamento recomendado para el problema de columna que padece desde 12 aos. Nestora vive en prisin el castigo a su valenta.

Nestora es una luchadora social, una lder comunitaria que denunci en voz alta y sin reparos las complicidades de las autoridades municipales del municipio de Olinal, en la Montaa de Guerrero, con el crimen organizado. Su papel como coordinadora de la Polica Comunitaria le fue conferido en asamblea. El cargo al frente de esta iniciativa legtima de procuracin de justicia, reconocida por el propio gobierno de Guerrero, la llev a ordenar, el 16 de agosto del 2013, la detencin del sndico Armando Patrn Jimnez, acusado de abigeato y de presunta participacin en el asesinato de dos ganaderos. El funcionario local fue trasladado a la Casa de Justicia regional para ser procesado por un sistema comunitario legitimado desde hace 18 aos en la regin. No se trata de un aparato de autodefensas, sino de todo un sistema de vigilancia, procuracin e imparticin de justicia comunitaria, al que el gobierno del estado le confiere legalidad e incluso apoyos econmicos.

Sin embargo, la detencin del sndico provoc que personas cercanas a l la acusaran de secuestro. Cinco das despus lleg la fuerza del estado a bordo de 15 vehculos militares. Los miembros del ejrcito la entregaron a la Marina Armada de Mxico, luego la subieron a un avin e inmediatamente despus Nestora vera abrirse las puertas del penal de Tepic. Horas de incertidumbre sin que le dijeran nada y ni siquiera la dejaran ir al bao.

La vida en el penal es doblemente dura para una mujer con la vida y las caractersticas de Nestora. Saira, su hija, cuenta que a pesar de todo su madre se mantiene fuerte y de pie luego de casi siete meses de encierro. Est sola en su celda, pero mi madre es fuerte y me dice que no permitir que el martirio la mate, que no les dar ese gusto a sus agresores.

Luego de cuatro meses de trmites burocrticos que le impidieron la visita a su madre, Saira la ha podido ver en dos ocasiones. Se traslada hasta el penal cada 12 das, cumpliendo todas las disposiciones de seguridad que le marca la prisin. A los familiares de las dems presas, cuenta, las bajan al rea de visita desde las 12 o 12 y media. A ella hasta las dos o dos y media. El trato diferenciado es evidente, pues le recortan casi la mitad del tiempo para verla, que es de la una a las cinco de la tarde.

Luego de caminar por las risas burlonas de las custodias, Saira atraviesa los controles de seguridad. Nestora no se encuentra en el edificio en el que recibe a su hija y a sus dems familiares. A ella la sacan de la celda esposada y la suben a una camioneta. No sabe exactamente dnde est. Cuando por fin se encuentran tienen derecho a un rpido abrazo, el resto del tiempo se les prohbe tocarse, y una mesa de plstico con el logotipo de la Coca Cola media entre ellas. La visita transcurre en una cancha de bsquet bol con cinco reservados.

Luego de la visita, las custodias se llevan a Nestora esposada. Slo ella va y viene maniatada. El resto de las reclusas va con las manos libres. Ni a las asesinas las tratan como a mi madre, lamenta Saira. A ella le violan todas sus garantas individuales, dice.

Nestora despierta a las cinco de la maana todos los das para pasar su primer pase de lista. Se encuentra sola en su celda de cuatro por cuatro metros. Ah desayuna y come y pasa el resto del da sin que las celadoras le dirijan la mnima palabra. Cuando la llegan a pasar con el resto de la poblacin, tiene prohibido hablarles a las dems reclusas. Nestora puede hacer una llamada cada nueve das y recibir una visita cada 12, hasta de tres personas.

La mantienen alejada de las dems, no puede tener libros y, por ejemplo, del 27 de febrero al 11 de marzo no haba visto la luz natural. Con lgrimas en los ojos me dijo que era su primer contacto con la brisa, dice Saira de su reciente encuentro. Raras veces la dejan tomar el sol una hora a la semana. Tampoco le permiten hacer deportes ni ninguna otra actividad, como a los dems. Apenas le acaban de ofrecer agua limpia, pues tomaba de la llave, que sale hasta con piedras y ella tiene fuertes dolores en los riones. Pastillas? Ninguna.

Nestora Salgado es la sexta de siete hijos. Se cas a los 14 aos y a los 15 tuvo a las primera de sus tres hijas, a quienes sac adelante ella sola en Estados Unidos, donde consigui la ciudadana porque ni un ticket de trnsito tena. Iba y vena del pas vecino, siempre ayudando a la gente de la Montaa en sus necesidades, hasta que en octubre del 2002 un accidente automovilstico le lastim la columna y la hizo permanecer ms tiempo en Estados Unidos bajo atencin mdica.

La representante de la Polica Comunitaria de Olinal no es cualquier mujer. Apenas estuvo mejor regres a su pueblo y debido a la creciente ola de delincuencia por parte del crimen organizado, decidi aceptar el liderazgo comunitario e involucrarse en el proceso. Rpidamente se destac por su actitud determinada y por su conviccin de denunciar tanto a los delincuentes como a los funcionarios que actuaran en complicidad. El costo ha sido alto, pero, insiste Saira, ella dice que en cuanto salga libre volver a sus tareas en la Polica Comunitaria.

Ahora pasa sus das volviendo a estudiar la primaria, leyendo las tres hojitas de estudio que le dejan como nica actividad. Como ciudadana americana, la embajada de Estados Unidos ha estado al pendiente de su caso, pero aun as sus condiciones carcelarias son inhumanas. La estn castigando por su lucha, por eso ella es una presa poltica, insiste Saira.

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