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Resistir a la crcel es vencer Jacobo Silva Nogales

El Discurso
Martes, 13 de Agosto de 2013

Resistir a la crcel es vencer Silva Nogales miembro EPR. Foto Desinformemonos       ver galería

Cuando estaba yo en prisiones, solito me diverta

Solito me diverta, cuando estaba yo en prisiones

Ay de mi llorona, llorona de azul celeste

La petenera antiguo son jarocho escuchado en los muros de las crceles del porfiriato

Mxico. Sigan luchando. Al resistir y mantenerse, vencen todos los das, llama Jacobo Silva, ex preso poltico, a otras personas encarceladas por mostrar que hay otros modos de vida. El tambin asesor del preso lvaro Sebastin explica en entrevista que es necesario que cada persona recluida asuma se propia defensa, pues nadie conoce su caso mejor.

Llega Jacobo a la entrevista. Se muestra como alguien reservado en palabras y amable en gestos. Platicamos acerca de la dinmica que seguiremos en este primer encuentro; l escucha con atencin pero sentado al borde la silla y con la mochila entre los brazos, como si estuviera a punto de salir, como si estuviera esperando una contingencia para reaccionar. Tal vez sean los aos de trabajo en la montaa lo que lo hacen parapetarse de esta forma, hay cosas que no se olvidan ni con el paso del tiempo ni con la dureza de la crcel.

Pronto, Silva tiene que acomodarse de otra manera y las cosas comienzan a fluir de manera ms relajada, el silencio reina de golpe y su voz interrumpe para presentarse: Soy Jacobo Silva Nogales, luchador social. Fui miembro del Partido de los Pobres, posteriormente de LP, del EPR (Ejrcito Popular Revolucionario) y despus del ERPI (Ejrcito Revolucionario del Pueblo Insurgente). Ca preso desde 1999, estuve diez aos en prisin, nueve aos y medio de ellos en la crcel de mxima seguridad del Altiplano y medio ao en la de Tepic, Nayarit.

En esta ocasin no se abordar la historia viva que Jacobo significa si de militancias en Guerrero se trata, no porque no exista inters. Lo que sucede es que interesa mucho conocer sus pareceres respecto al caso de otro preso poltico mexicano, el loxicha lvaro Sebastin, recluido desde hace 17 aos en distintos penales oaxaqueos y de otros estados en los recientes meses. Interesa mucho conocer cmo vive la crcel un preso poltico y cmo se puede salir de ella con la frente en alto y con el aprendizaje de que es posible lograr una estrategia legal eficaz que favorezca en la lucha por la libertad. Nos interesa escuchar a quienes han hecho y continan haciendo los pasos de las historias.

lvaro Sebastin, posiblemente uno de los ms lcidos luchadores sociales con los que cuentan los pueblos de Mxico, refiere que en sus aos de lucha algo que deberamos considerar ms en serio: nosotros estbamos preparados para esto. Jacobo Silva escucha esta frase y casi sin inmutarse afirma que muchos de los luchadores sociales tienen presente que en algn momento pueden caer en la prisin, ya sea porque est uno en la clandestinidad o porque a veces sin estarlo, est en un movimiento social que es vctima de la represin. En mi caso fue a partir de formar parte de un grupo armado. El hecho de haber cado en prisin es parte de un costo de la misma lucha, es algo que se contempla ya como una posibilidad, incluso como la posibilidad menor porque otra posibilidad mayor -y en la que uno casi siempre piensa- es en perder la vida, afirma Silva.

De esta manera, caer en la crcel viene a ser un costo menor que ya tienes previsto, confirma Jacobo, y puntualiza que es un decir porque ests preparado para que eso ocurra, pero en realidad no est uno preparado para lo que eso significa ya en la vida real, porque no conoces lo que enfrentars ah adentro. Est uno preparado en el sentido de que algn da puede ocurrir, pero como uno desconoce, entonces no es lo mismo que si ya conocieras.

Esto pasa en el Mxico de hoy y es una de tantas de las realidades que la historia no ha permitido socavar: luchar por la transformacin de las condiciones de vida de pueblos y comunidades hacia una vida mejor y ms digna, es sin duda un crimen, un estigma al cual le corresponden ciertas consecuencias. Y es parte de la concientizacin tener presente esta realidad. lvaro y Jacobo lo supieron y continan sabindolo. Son vas distintas de lucha que terminan convergiendo luego de sufrir ilegtima e ilegalmente la represin, la tortura y la prisin.

Vale la pena seguir con atencin algunos fragmentos del testimonio en que Jacobo hace el esfuerzo por comunicar su experiencia carcelaria, sus reflexiones en momentos cruciales y la necesidad de sobrevivir: Despus viene la tortura, que es una cuestin es bastante difcil, algo que no se le desea a nadie, ni a los propios torturadores. En este proceso de tortura tambin ocurren cambios en uno. Yo lo puedo decir por lo que observ en m, pues la mente se va adaptando a todo esto, relata el ex preso.

Jacobo Silva detalla que durante el proceso de tortura hay un funcionamiento del cerebro pero de veras aceleradsimo, si la adrenalina ayuda a funcionar al organismo, a capacitarlo para la huida o el combate, tambin el cerebro. Hace pensar a mil por hora. Si as pensara uno en la vida profesional, sera un genio porque vienen a la cabeza ideas muy rpidamente, confluyen simultneamente centenares de ellas en tan slo unos instantes, algo as como si fuera la pelcula de la vida que dicen que se ve cuando uno se encuentra cerca de la muerte.

Silva afirma que le toc ver la pelcula de su vida, y la tortura es todo un largometraje porque es recordar, pensar, ver lo que viene, hacer miles de conexiones en unos instantes, as que se hace pequea la posibilidad de caer en la crcel. En la tortura uno piensa que va a morir ah, que como culminacin te matarn, porque la amenaza constante es esa: te vamos a matar, te vamos a matar.

La charla continua por caminos difciles y se adentra en algunos relatos carcelarios; por ejemplo, en la distincin entre un preso poltico y uno del fuero comn, algo que tiene ver con la caracterstica de haber sido apresado por intentar consolidar alternativas a la vida impuesta, a diferencia de otros presos, los presos comunes les llaman algunos, aquellos que de manera injusta tambin se convirtieron en cifras relucientes para las instituciones del Estado y aquellos presos que, aun habiendo delinquido, no tienen la posibilidad de replantearse el camino de su vida sino que tienen a su alcance ms armas y drogas que las que existen afuera.

Planteo que la crcel es una continuacin de la tortura porque es una vivencia que tambin despersonaliza. Si en aquella tratan de que dejes de ser lo que eres en el lapso de unas horas, en la crcel tratan de hacer lo mismo aunque se lleve aos. Hay gente con la que s lo pueden lograr, pero con un preso poltico les resulta ms difcil porque se aferra mucho a que no importa lo que le hagan, porque ya lo que hizo es satisfactorio, describe Silva. Le queda a uno el gusto de poder haber hecho las cosas.

El luchador social seala que algunos presos comunes obtienen resistencia a la crcel por medio de pensar que algn da se van a vengar, mientras un preso poltico sabe bien lo que hizo y piensa en lo que construy, en el dao que ya le hizo al Estado, en lo poquito que pudo haber hecho para ayudar a otra gente a que se libere, para ensearles qu es el cambio social y la posibilidad de otro mundo. Silva enfatiza que ah est la fuerza de los presos polticos para decir, puedo aguantar esto y ms. La condicin humana, describe, implica que se buscar un satisfactor en lo que hizo y lo que se hace, por lo que resistir ya es vencer.

lvaro Sebastin, a travs de cartas y de la palabra de sus propios familiares, ha expresado esta fortaleza a la que hace referencia Jacobo y que en otras latitudes el profesor Alberto Patishtn comparte en cada mensaje que expresa. Pero no son los nicos. Tal vez son los que han logrado alzar la voz ms all de un cierto mbito, sin embargo, la situacin que reflejan es la existencia de gran cantidad de personas detenidas y encarceladas que vencen al resistir cada da en su celda, en el comedor, en las pocas horas de patio, en la lucha por sobrevivir.

Gracias a las palabras de Jacobo Silva se puede mirar la fuente de la que abreva la fuerza a la que apelan los presos polticos -desde su condicin- al resto de la poblacin: luchen y sigan luchando, la libertad es parte de esta lucha y al resistir y mantenerse, vencen todos los das.

Las cosas convergen an ms cuando Jacobo Silva toca un punto esencial al mantener el tema de la prisin poltica: Todo preso poltico y toda persona que pudiera serlo debe pensar en que desde ahora debe preocuparse por no perder sus recuerdos y sus ideas, por seguir siendo ese que era.

Silva seala que conoce a mucha gente que en el camino de la lucha perdi sus recuerdos, su sensibilidad, el compromiso, los carios que tena. Finalmente alcanzaron la libertad y siguieron siendo gente de lucha pero no aquel que empez, no aquella persona indignada, sensible, receptiva al dolor del pueblo, sino que se hicieron una especie de lite que ya jams lleg a pensar en esas vivencias, jams volvi a pensar en lo que es vivir con sencillez, jams volvi a pensar en lo que es vivir como la gente del pueblo. Eso no quisiera vivirlo.

En la entrega pasada de este rompecabezas, que cada vez tiene ms forma y claridad, en una entrevista a un integrante de la Voz de los Xiches en Prisin fue posible conocer uno de los puntos de amarre de la voluntad de lvaro Sebastin: el hecho de que afuera, en su pueblo y en su regin, lo espera gente que cree en l y confa en que una persona recta y luchadora regresar.

Al final, a pesar de los 17 aos de injusta prisin, lvaro Sebastin cada da la familiaridad es mayor a pesar de la distancia- no ha perdido la memoria y no ha dejado de luchar, de construir, de mantener el vnculo vivo con su gente y con su pueblo. Uno de los ejemplos que confirman la cualidad de la memoria histrica es la conexin que la comunidad de El Bosque mantiene con el profesor Patishtn para exigir su libertad absoluta. Y es esta la puerta que nos permite entrar a un asunto de suma relevancia: el mecanismo que permiti a Jacobo Silva lograr su libertad y la de su compaera, Gloria Arenas, quien tambin estuvo recluida por el mismo delito de rebelin, luego de asumir su propia defensa, es decir, que tomaron las riendas de los casos.

Asumir la propia defensa

Varios abogados tomaron la defensa de Silva y Arenas hasta que agotaron casi todos sus recursos jurdicos. Fue hasta la ltima posibilidad jurdica que les quedaba cuando Jacobo, sin ser abogado, decidi tomar en sus manos sus propios casos -aunque nunca crey en este recurso, porque pensaba que el derecho slo sirve para beneficio de los ricos y la gente acomodada.

Estaba en mi celda el documento de mi sentencia, pero todava no me interesaba, y ah vi que me acusaban de rebelin. Se me ocurri preguntarle a otro preso sobre otros artculos que hablaran de rebelin, no me interes ninguno, hasta que lleg al 137, no lo deje terminar y le dije, voy a salir -recuerda con efervescencia, sentado al borde de la silla. Cuando l mismo asumi su defensa, se interes por el derecho y al final logr su libertad. Desde entonces piensa que cada preso poltico debe asumir su propia defensa, pues no hay quien conozca mejor su caso que el mismo preso. Actualmente Jacobo es asesor jurdico de lvaro Sebastin Ramrez, quien lleva 17 aos en prisin.

Como asesor, Silva tiene conocimiento del caso con mucho detalle. Informa que lvaro Sebastin estuvo 11 das desaparecido, que fue torturado y que le hicieron firmar sin un traductor; afirma que con slo estas irregularidades debieron otorgarle su libertad. Tambin afirma que, entre otras acusaciones, estn las de haber ayudado con vehculos, armas y dinero que supuestamente se utilizaron en un enfrentamiento entre el EPR y los cuerpos policiacos y militares del Estado en 1996, las cuales son consideradas puntualmente como conductas de rebelin segn el artculo 133 del Cdigo Penal Federal, el cual dice textualmente: Las penas sealadas en el artculo anterior se aplicarn al que residiendo en territorio ocupado por el Gobierno Federal, y sin mediar coaccin fsica o moral, proporcione a los rebeldes, armas, municiones, dinero, vveres, medios de transporte o de comunicacin.

El asesor de lvaro especifica que la acusacin en este caso no fue por rebelin, por el contrario, se le sentenci por homicidio. Por lo tanto, en la resolucin de su amparo se dictamin que no se le puede aplicar el artculo 137 de rebelin. Sin embargo, indica, si se les preguntara a los magistrados por qu se le considera responsable de homicidio a Sebastin Ramrez, responderan: porque ayud con armas, con transporte y dinero a personas que fueron a cometer un homicidio.

Jacobo declara con seguridad que o el agente del ministerio pblico fue incompetente y no hizo adecuadamente la acusacin, o lo hicieron de mala fe para que no se le aplicara el artculo 137. No obstante, desde la primera lnea de investigacin, la cual ha evolucionado, se acusa a lvaro Sebastin de haber participado o colaborado con el EPR en el ataque del da 29 de agosto de 1996. Segn los medios de informacin y declaraciones del mismo Estado, este grupo es considerado como rebelde, por lo tanto, si el acusado particip o no en tales hechos, la acusacin lo encuadra dentro del delito de rebelin, pues as estn tipificadas estas conductas. En caso de demostrar lo contrario, se le tendran que retirar las acusaciones de haber proporcionado vehculos, dinero y armas a tal grupo.

Este caso es una demostracin ms de lo que ocurre en Mxico, no slo con lvaro Sebastin, sino con otros presos polticos, como es el caso de Alberto Pathistn. La ley no importa, se usa al servicio del Estado, pues es l quien acusa y l quien juzga, existe una consigna, afirma el asesor de lvaro.

Jacobo Silva dice que ya se usaron para lvaro todos los recursos legales nacionales en Mxico y lo nico que queda es hacer uso del reconocimiento de inocencia o una amnista. Ya se hizo una peticin ante la Comisin Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para que atraiga el caso y lo lleve a juicio. Finalmente, asegura Silva, tendr que ser puesto en libertad en algn momento y ser absuelto de todos los delitos que se le acusaron. Se demostrar que todo su proceso ha sido injusto, porque ni uno slo de los delitos de los que se le acus pudo sustentarse y lo hemos demostrado.

Ya que lvaro Sebastin tiene que salir completamente inocente, quiz por eso no quieren que salga, porque sera un caso de injustica extrema, de una persona que ha pasado ms de 17 aos en prisin sin haber cometido ningn delito: lvaro fue acusado de una gran cantidad de delitos y s ha demostrado que ninguno tena una base que lo sustentara. Lo ltimo que se le quit fue el de terrorismo y conspiracin, as que est preso solo por homicidio y tentativa de homicidio, informa Silva.

Jacobo Silva Nogales piensa que cuando hay consigna del Estado, ste pasar por encima del derecho. Hace nfasis en que es til el acompaamiento poltico, junto con la va jurdica, pero que ahora hay una urgencia, porque todo acompaamiento poltico para un preso de esta ndole sirve para otros presos polticos y coloca en una situacin de vulnerabilidad al Estado para que reconozca las ilegalidades.

lvaro Sebastin Ramrez y Jacobo Silva Nogales -cuando an estaba preso en el 2006-, se adhirieron a la iniciativa civil del Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional (EZLN) conocida como La Otra Campaa, (actualmente La Sexta). Hicieron eco en el movimiento social nacional e internacional para ponerle nombre y rostro a los presos polticos, y desde entonces, luchan por la liberacin de los presos polticos y de conciencia.

Jacobo seala que ahora que lvaro Sebastin fue enviado a una prisin de mxima seguridad -CEFERESO 6 de Tabasco-, estar ms vivo mientras sepa que hay gente luchando afuera y que cuando salga encontrar un mundo de solidaridad. Silva agradece a la Otra Campaa por haber apoyado su liberacin y la de su esposa: Agradezco a la Otra Campaa por m, por mi esposa y por lvaro, porque estn ayudando a que sea ms visible la injusticia, y porque la lucha fuera de la crcel es una lucha contra el anonimato.

Con esta sptima pieza concluimos con la serie de reportajes que intentaron mostrar con mayor claridad el rompecabezas loxicha. Se concluye as el recorrido que dio inicio mostrando quines son los presos loxicha y quin es lvaro Sebastin, y que llega hasta esta ltima parte en la que un luchador social que padeci la prisin poltica mantiene la conexin a partir de ser un asesor jurdico.

Es significativo que poco a poco fracasen los intentos de divisin que proliferan. Hay un cambio sustancial en la fortaleza concentrada en la comunicacin y vinculacin entre los presos polticos y los que lo fueron. El olvido deja de ganar y la memoria se fortalece cada vez ms hasta potencializar las luchas.

Con esta ltima pieza cerramos este modesto intento por informar y comunicar, al mismo tiempo abrimos cada vez ms nuestros esfuerzos para lograr la libertad absoluta de todas y todos los presos polticos del pas. lvaro Sebastin y Alberto Patishtn estarn libres, de eso no hay duda alguna.

Publicado el 12 de agosto de 2013

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