21 de Septiembre de 2018 | La Realidad Política
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Trump, La Navaja de Ockham, El Gato de Schrodinger y el Gato Perro

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Viernes, 29 de Diciembre de 2017

?Cunto tiempo??, pero saben que ambos respondieron al unsono: ?poco, muy poco?. SupGaleano Gato Perro       ver galería

TRUMP, LA NAVAJA DE OCKHAM, EL GATO DE SCHRODINGER

Y EL GATO-PERRO.

28 de diciembre del 2017.

De nuevo buenos das, tardes, noches, madrugadas.

Tal vez alguna, alguno, algunoa, recuerde que el difunto SupMarcos insista en que el sistema capitalista no poda ser entendido sin el concepto de guerra. Claro, suponiendo que sea un concepto. Deca l que la guerra era el motor que haba permitido, primero, la expansin del capitalismo, y luego su consolidacin como sistema mundial, adems de recurrir a ella para hacer frente a sus recurrentes y profundas crisis.

Oh, lo s, qu otra cosa podra esperarse de un soldado. Pero debo sealar, a modo desagravio, que l no limitaba la guerra a la guerra militar. Tal vez una relectura de la correspondencia que mantuvo con Don Luis Villoro Toranzo en el ao del 2010 y que fue hecha pblica a inicios del 2011, podra ayudarnos a entender eso. En la primera de esas misivas pblicas, se desmenuza la aparente ineficacia de la llamada ?guerra contra el narcotrfico? iniciada por el aficionado a los videojuegos blicos, Felipe Caldern Hinojosa. Y digo ?aparente ineficacia? porque, en efecto, a la vista de los resultados, fue y es ineficaz para combatir al crimen organizado, pero fue efectiva para poner a los militares a gobernar de facto en varias regiones del pas llamado ?Mxico?.

Lo traigo a colacin porque, a diferencia del difunto, a mi entender el capitalismo puede ser estudiado como un crimen.

El abordarlo as nos demandara el conocimiento cientfico de materias que podran aparecer lejanas de lo que tradicionalmente se conoce como ?ciencias sociales?.

En fin, cataloguen ustedes a su gusto esta desviacin terica, tal vez producto de un inconcluso curso, por correspondencia, de detective privado, en aquella lejana poca en que el correo no se refera a cuentas electrnicas y nicknames, y que, cuando se pona la direccin, se pona la zona postal y no la I.P. o protocolo de internet; poca en que se poda estudiar, tambin por correspondencia, desde un curso de cerrajera hasta uno de piloto aviador, pasando, claro est, por ?cmo tener un cuerpo como el de Charles Atlas sin necesidad de ir al gimnasio y en slo unas semanas?, el cual no me fue necesario cursar porque son evidentes mis hermosas y bien torneadas piernas (arrrrrroz con leche).

En fin, pnganme en el archivo de alguno de los ?ismos? que est a la mano en las redes sociales, y eviten concluir que las ciencias sociales seguirn incompletas mientras no incluyan la criminologa entre sus herramientas, adems de, puesto que de un crimen se trata, la llamada ciencia forense.

-*-

Pero sigo hablando de un crimen. Un crimen que es explicado desde diferentes perspectivas.

Tomemos un ejemplo reciente: los temblores y las consecuentes desgracias.

Podramos preguntar sobre las condiciones de las construcciones. Suponemos que hubo y hay un estudio cientfico del subsuelo, clculos de resistencia de materiales, y cosas as. Quienes han hecho de la ciencia su vocacin, profesin y vida, pueden decirnos que as es. Que las ciencias nos pueden dar los elementos para evitar o al menos reducir el riesgo de que los edificios colapsen.

Es decir, en una zona ssmica y con antecedentes de terremotos, sera de esperar que los edificios se construyeran tomando en cuenta eso. Quiero decir, no sera nada serio que se hiciera una construccin y se rezara luego porque no ocurrieran temblores que la echaran abajo.

No s, tal vez los cientficos podran responder la pregunta clave, que no es, por cierto, por qu hay temblores, sino por qu mueren personas bajo los escombros de edificios que debieron ser levantados para resistir temblores.

Pero, segn los anlisis en boga, todo depende.

As que, como dijo ese neo filsofo de la ciencia, el ?intelectualmente formidable? (segn la prensa que lo hizo suyo), el ciudadano sin partido Jos Antonio Meade Kuribrea, vamos ?a movernos en un esquema en el que la pregunta no sea vlida?. Es decir, no vamos a preguntar quines son los responsables, por comisin o por omisin, de que esos edificios se derrumbaran y murieran cientos de personas. No, lo que vamos a preguntar es por qu tembl. Entonces estaremos as, siempre siguiendo a ese intelectual orgnico posmoderno, en otra pregunta: Por qu ocurren los temblores o sismos o como se le diga a cuando el suelo abandona su aparente resignacin y se mueve?

No, si usted espera una explicacin cientfica, espera en vano. Las explicaciones valederas son las que tienen ms followers, escuchas, simpatizantes y militantes. Hace ya tiempo que la ciencia pierde todos los concursos de popularidad.

Entonces, depende de en qu esquema se den esas explicaciones.

Vayamos a una de ellas, la del seor Alberto Villasana, quien se define a s mismo, con una modestia ejemplar, como ?Telogo catlico, Filsofo, Analista internacional. Experto en relaciones Iglesia-Estado. Autor de 12 libros. 3 veces Premio Nacional de Periodismo?, lo que ratificaran, con la fe por delante, sus 15,6 mil seguidores en twiter.

No se ran, esa cantidad supera con mucho la de asistentes, participantes y escuchas en este encuentro.

Respecto al terremoto del 19 de septiembre del 2017, el ilustre e ilustrado Villasana escribi: ?Este es sin duda un aviso de Dios, una gracia muy especial a Mxico, para prepararnos a todo lo que se viene??.

Qu cmo lo supo? Bueno, resulta que Villasana asegura que en el momento del temblor, se estaba celebrando un exorcismo a alguien posedo por 4 demonios. ?Durante el exorcismo, los infestadores declararon que el terremoto del 19 de septiembre es parte de los avisos de Dios antes del gran castigo?, public en su artculo. Adems de los temblores, habra huracanes y erupciones volcnicas. Segn el telogo. estos castigos seran ?por haberse aprobado el aborto en la misma ciudad donde la Madre de Dios se apareci en 1531?. De acuerdo a Villasana, el sismo, bajo esos argumentos, sera un aviso para los mexicanos. En su cuenta de Twitter, public la imagen de los escombros del monumento a la Virgen: ?Colaps el monumento a la madre Significativo: en la ciudad donde aprobaron el aborto?.

A pesar de su sapiencia indiscutible, Villasana no es original. En noviembre del 2016, los diarios italianos sealaron que el sacerdote Giovanni Cavalcoli, quien es conocido por su carrera como telogo, hizo las siguientes declaraciones el domingo 30 de octubre, el mismo da que un sismo de magnitud 6,5 sacudi la regin central de Umbra: las sacudidas ssmicas son un ?castigo divino por la ofensa a la familia y a la dignidad del matrimonio, sobre todo por culpa de las uniones civiles homosexuales?.

El esquema del cual depende esta explicacin, tiene ms seguidores:

Hace apenas unas semanas, en este diciembre del 2017, el cardenal emrito Juan Sandoval Iguez responsabiliz a las mujeres y a loas otroas de la violencia del crimen organizado y de los terremotos e inundaciones.

Como tribuna de explicacin tan cientfica, Sandoval Iguez, convoc a un llamado ?Gran Acto de Desagravio? que, por lo que entend, es como un encuentro de Inconsciencias por la Deidad, pero con ms poder de convocatoria que ste en el que nos encontramos. El evento fue en el llamado Estadio Azul, en la Ciudad de Mxico, que, dicho sea de paso, tiene mejor ubicacin que el CIDECI.

Para no variar, hubo tambin ah encapuchados. Pero, a diferencia de quienes nos convocan, que se dedican a mal hablar del capitalismo, los encapuchados de Sandoval Iguez se flagelaron hasta sangrar. O sea que sos s son azotes y no los existenciales que se aglomeran en las redes sociales.

Entre azote y azote, pero cuidando que no lo salpicara la sangre, el cardenal emrito declar que el derecho a decidir y la diversidad sexual son pecados, y que la violencia del narcotrfico y los temblores son el castigo a esos pecados: ?Seor y Dios nuestro, antes de que venga un castigo mayor, nos mandas castigos temporales o correcciones paternas por medio de la naturaleza que es obra tuya y est gobernada por tu providencia. Sern pura casualidad dos 19 de septiembre en esta ciudad??.

El evento ?Gran Acto de Desagravio? fue convocado por una especie de asociacin que bien podra llamarse ?Lleg la hora de que se marchiten loas pecadoroas?. O sea que como quien dice: la contra de quienes apoyan al Concejo Indgena de Gobierno y a su vocera.

Por ah le que, entre quienes convocaron, hay ?figuras pblicas?, dicen, como Esteban Arce, Manuel Capetillo y Alejandra Rojas. Ignoro qu tan pblicas sean estas personas, slo s que la seora madre de Esteban Arce debe ser muy recordada entre la comunidad de otroas.

En el acto, que ahora lo sabemos, no era para exorcizar al equipo de ftbol que tiene como sede ese estadio (ni modos, ?todo cruz azul pasado fue mejor?), el neocientfico Sandoval Inguez declam: ?Este es un acto de desagravio, en el que venimos a hacer una confesin de culpa, a reconocer nuestros pecados delante del Seor y a pedirle misericordia y perdn. Venimos a decirle: Seor, hemos pecado contra ti y cometido la maldad que aborreces; perdona a tu pueblo y aparta de nosotros el castigo que merecemos. Hemos pecado contra ti, ante todo con el crimen ms tremendo, ms grave y ms cruel, el del aborto practicado a lo largo y ancho de nuestra patria, a veces con el consentimiento de leyes inicuas y en ocasiones ocultamente, furtivamente, pero siempre con crueldad, alevosa y ventaja contra el inocente, el indefenso.?

Segn reportes de prensa, muy cerca de donde se azotaban las ?hermandades de penitentes encruzados y flagelantes de Taxco? (as se autodenominan), se recolectaban firmas para apoyar a la expanista Margarita Zavala en su proyecto de ser candidata independiente a la presidencia de la repblica.

A contra corriente, y en un esquema diferente, respecto a las desgracias naturales recientes, el Papa Francisco seal: ?Yo pienso que a Mxico el Diablo lo castiga con mucha bronca porque el Diablo no le perdona a Mxico que ella (sealando una imagen de la Virgen de Guadalupe) haya mostrado ah a su hijo. Es una interpretacin ma. O sea, Mxico es privilegiado en el martirio por haber reconocido, defendido a su madre?.

As que ah tienen: castigo divino o castigo diablico. Elija usted su esquema de explicacin de una realidad.

?Son meras opiniones?, dirn ustedes o los influencers ms cercanos a su ancho de banda.

Ok, ok, ok. Pero el problema es que se toman decisiones en base a esas opiniones: hay quien pide perdn divino o abraza el dolor como martirio privilegiado? y hay quien se organiza para demandar verdad y justicia.

No voy a hacer lea de la pesada cruz que carga la seora Margarita Ester Zavala Gmez del Campo de Caldern (a la que irrespetuosamente y lejos de toda correccin poltica, las zapatistas llaman ?la Calderona?, y de quienes yo, que siempre he brillado por mi buena educacin y por ser polticamente correcto, me deslindo).

Y aclaro que sealo que es ?Gmez del Campo? para traerles a la memoria el asesinato de los infantes de la Guardera ABC, ocurrido el 5 de junio del 2009 en el estado de Sonora, y que estaba manejado, entre otras personas, por Marcia Matilde Altagracia Gmez del Campo Tonella, exonerada por ser pariente de la Calderona. La memoria de ese crimen no se apaga, gracias a que sus familiares siguen exigiendo verdad y justicia.

Y la nombro como ?de Caldern?, porque referirla con su apellido de soltera sera sealar que vive en amasiato con el psicpata. Y, hasta donde mis limitados estudios de derecho cannico lo permiten, el amasiato es pecado. Ergo, eso nos traera ms terremotos para castigarnos por culpa de quienes firman apoyando su candidatura.

En cambio, har una breve referencia al principal saboteador de su carrera poltica, (su concubino, si hacemos caso a quienes se enfurecen por nombrarla por el que es su apellido segn las leyes catlicas, apostlicas y romanas), Felipe Caldern Hinojosa.

El seor Caldern Hinojosa era, hace 10 aos, titular del poder ejecutivo federal en Mxico. ?Presidente?, creo que le decan. Bueno, hace 10 aos, en ocasin de las inundaciones que azolaron el estado de Tabasco, el entonces mando supremo del ejrcito, fuerza area y la marina, declar que la responsabilidad de que ms de 125 mil personas hubieran perdido sus casas y tuvieran que refugiarse en albergues, era? de la luna y de un frente fro.

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El Partido Accin Nacional compite con el Partido Revolucionario Institucional, no slo por el ridculo en el que recaen sus pre-candidatos. No, el Partido Accin Nacional, ahora con el lastre llamado Partido de la Revolucin Democrtica, tambin le disputa al PRI la complicidad en el crimen.

Si usted nota en la mirada de Ricardo Anaya, pre-candidato del PAN-PRD-MC, un brillo demente. no lo atribuya a una posible afectacin en la zona del cerebro responsable de la decencia (claro, si es que la hay). Es producto de una formacin partidaria de cuadros dirigentes. Ricardo Anaya forma parte de esa generacin de cuadros partidarios que crecieron como tales en medio de la corrupcin, el cinismo, la traicin, el fanatismo, la intolerancia, la soberbia, el nepotismo, la ignorancia, el cretinismo? ok, creo que estoy describiendo a ms de un pre-candidato, pero ahora me estoy refiriendo al de la alianza del PAN, PRD y MC llamada ?Por Mxico, al frente?? y, bueno, al frente hay un abismo. As que ah lo vean.

Junto a Acteal y Ayotzinapa, otro nombre nos remite al crimen impune: la Guardera ABC, en Hermosillo, Sonora, Mxico.

Y en el sexenio de ese consistente pensador que se llama Vicente Fox, PRI. PAN y PRD se aliaron para el crimen llamado ?Atenco?, en mayo del 2006, que incluy, adems del asesinato, la agresin sexual contra mujeres.

As, todo parece indicar que el gran elector, que ciertamente no necesita del Instituto Nacional Electoral, demanda pruebas de criminalidad para decidirse. En su altar, estas propuestas partidarias ofrendan la sangre de mujeres, de nios, de jvenes, de ancianos? y de otroas.

Y para confirmarlo, propuestas polticas de la derecha ms rancia arriban a los distintos puestos de sicarios que el sistema poltico mundial oferta peridicamente.

Aunque hay ejemplos en Argentina, Chile, Brasil, el Reino Unido, el Estado Espaol, Israel, Honduras, Nicaragua, Rusia, y agregue usted la geografa que se le antoje, hay uno que sintetiza los aciagos tiempos por venir: Ronaldo Trump.

Adems de su innegable habilidad y sapiencia para manejar su cuenta de twiter, Ronaldo Trump ha definido con difana claridad a la vctima a inmolar: mujeres, otroas, infantes, migrantes, el medio ambiente, y pudiera seguir detallando especificidades pero, al final, usted llegar a la misma conclusin que yo: la vctima es el planeta entero, incluida la humanidad que lo habita.

Aunque Ronaldo ha dado muestras de serios problema mentales, ha resuelto la ecuacin bsica que todo gobernante debe afrontar: qu debo hacer para seguir en el Poder? Ockham le ha sido de utilidad y ha optado por la respuesta ms sencilla: una guerra.

Para conseguir una guerra propone muros, cambios de embajadas, provoca incidentes diplomticos y as suplica, implora: ?dadme un guerra!, os lo pido. Donde sea, no importa. Y mientras ms grande, mejor? Y entonces, remontndose siglos atrs, Ronaldo Trump toma la lira de Nern y canta: ?No queremos pelear, pero por Jingo, si lo hacemos, tenemos las naves, tenemos los hombres, tambin el dinero?

S, una guerra. O un crimen, depende.

Guerra o crimen, una desgracia como nunca antes en la historia de la humanidad.

Como si el mundo tal y como lo conocemos se derrumbara.

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Y ya que nos hemos referido a los videojuegos, imaginemos que tenemos el sueo de cualquier video-adicto: una interfaz ciberntica que nos permita, de manera simultnea, tener la perspectiva estratgica, la tctica y la de primera persona. Algo as como una combinacin de la estrategia en tiempo real, el role playing, la primera persona o first person shooter, y el otro que no s cmo se llama pero es como en tercera persona. En fin, si algn da se crea, no olviden mocharse con los derechos por autora intelectual.

Ahora, supongan ustedes que estn encerrados dentro de un cuarto ideal esfrico. La superficie interna de la esfera, la que ustedes pueden ver, es una gran pantalla curva, con tecnologa 5K, omled o como se diga, y en la que, simultneamente y con velocidad vertiginosa, se le presentan paquetes informativos. No slo imgenes, tambin sonidos, olores, sensaciones tctiles y gustativas. Y, bueno, tambin, y para no discriminar a los esotricos, percepciones extrasensoriales.

Usted puede pensar, con un alto grado de certeza, que est en el mundo real, as que usted vive en ese mundo, ah usted nace, crece, se reproduce, y, dios no lo quiera, pero es una situacin hipottica, muere.

Usted es feliz o infeliz ah. La mquina es tan eficiente que incluso le provee de los parmetros para definir felicidad e infelicidad. Es ms, le ofrece tambin una explicacin de ese mundo y, si es de su preferencia, de un mundo espiritual, un consuelo para el da en que, ya dije que dios no le quiera?, usted muera.

As que usted est ah, en la mquina que llamaremos, con prudente clculo empresarial, ?la mquina del gato-perro? (todos los derechos reservados).

En eso est, o sea que simulando que vive o viviendo (porque la mquina le da tambin los criterios para distinguir entre ?lo real? de la mquina y ?lo virtual? que la misma mquina produce para darle un punto de referencia).

Bueno, supongamos que en una temporalidad cualquiera dentro de la mquina, usted est haciendo lo que se supone que hace. En eso, a saber de dnde, aparece una persona que no tiene nada qu ver con nada. Usted, claro est, es una persona moderna, comprensiva de las limitaciones tecnolgicas y atribuye esa irrupcin a una irregularidad en el complicado software de la mquina o en su complejo hardware. Usted espera pacientemente a que la irregularidad se solucione, o sea, busca el botn de ?reset?, pero la persona sigue ah y, cuando menos se lo espera, esa persona le dice:

?Un momento, que nadie toque nada, que nadie salga. sta es la escena de un crimen?.

Usted duda. No sabe si quejarse en soporte o poner en el microondas un paquete de palomitas de maz, pues tal vez se trata de un nuevo episodio de ?La Ley y el Orden, Unidad de Vctimas Especiales? (msica de fondo).

Pero algo no encaja, porque no es la detective que aparece sino otra mujer. S, la mquina le ha dado el patrn que indica: ?mujer?. Pero la susodicha trae una blusa bordada, su estatura es menor al promedio que la misma mquina le ha inculcado como ?estatura promedio?, su tez es de color oscuro, digamos del color de la tierra. La mquina le da la informacin que tiene: ?indgena, o tambin autodenominada ?originaria?, su ubicacin geogrfica est en la regin media de Norteamrica llamada Mxico, nulo o mnimo nivel de estudios escolares, acceso a avances tecnolgicos entre 0 y 0,1, monolinge aunque hay casos en que maneja dos o ms idiomas, tasa de mortalidad, muy por encima del promedio, esperanza de vida, muy por debajo del promedio; persistencia cultural, siglos; por lo mismo, edad indefinida.

Con esa informacin, usted ya empieza a redactar el reporte a soporte, claro, atascndose al mismo tiempo de palomitas, porque tampoco se trata de desperdiciar la salsa Valentina que las cubre:

?Estimados programadores, les ruego que solucionen este desperfecto. Porque no es posible que uno, una, unoa, est aqu cumpliendo a cabalidad las funciones que me han sido asignadas, y de pronto aparezca algo tan premoderno. Aprense porque est por empezar la nueva temporada de ?A la derecha, el mejor de los mundos posibles? y ya estn los promocionales. Firma?

La irrupcin femenina en cuestin tiene el mal gusto de cambiar el chiste de moda de ?vengo del futuro y?? seguido de algo ingenioso. Oh, no preocupar, la mquina tambin le dice qu es y que no es ?ingenioso?. Porque la, digamos, mujer originaria dice ahora: ?vengo del pasado y esta pelcula no es una pelcula y ya la vi?. Entonces usted se percata que la mujer no est sola, hay otras que se le parecen, aunque ahora que le obligan a mirarlas ve que son iguales pero diferentes. Hay tambin hombres, varones pues. Y no faltan quienes no son ni una ni otro.

Sin respetar la programacin, esos seres extraos, anacrnicos y, no sobra decirlo, irreverentes, empiezan a husmear y hasta hay quien ha sacado, a saber de dnde, una lupa. Usted est a punto de aplaudir, porque piensa que la mquina se ha actualizado y ahora puede producir una realidad virtual dentro de la realidad virtual, pero la mujer que ahora la mquina etiqueta como ?indgena? sin matiz alguno, le estudia a usted detalladamente. Claro que tiene usted razn en sentirse incmodo cuando, despus de ponerle la lupa sobre los ojos, ella sentencia: ?Otra vctima, que la anote el equipo de relatoras?.

?S, tienen un equipo de relatora, lo que sugiere algn tipo de forma organizativa no catalogada?, le dice a usted la mquina, un poco para hacerse til y otro poco para darse tiempo a auto revisar su programacin.

El grupo de indgenas que, ahora usted se percata, son una minora pero hacen bulla como si fueran mayora, se rene para deliberar y, despus de un tiempo que la mquina no puede contabilizar u ofrecer un parmetro de comparacin, decretan:

?Aqu est todo: la vctima, el asesino, el arma homicida y la escena del crimen?

Entonces usted se da cuenta de que la pantalla esfrica ms bien semeja un muro cncavo, y ve, no sin alarmarse, a una nia, acompaada con un ser extrao que la mquina es incapaz de etiquetar y se conforma con ?gato-perro; ser mitolgico de origen desconocido; no hay ningn dato que confirme su existencia real, o sea virtual, pero real en la mquina, o sea, usted me entiende no?, bueno, depende; hbitat probable: montaas del sureste mexicano?. Cfr: ?Habr una vez?, ediciones en espaol, italiano, ingls, griego, alemn, portugus, etc?

Bueno, lo que le alarma es que la nia y el as catalogado como ?gato-perro? estn sealando una grieta en la mquina, o sea en la esfera, o sea en el muro.

Ahora usted duda, algo que la mquina siempre le ha evitado hasta ahora, entre ir a revisar las condiciones de garanta o correr a asomarse a la grieta.

Porque resulta que la grieta, su posibilidad, cuestiona no slo la programacin de la mquina, sino su existencia misma.

Entonces usted siente que est prisionero en la misma paradoja que el gato de Schrodinger

La mquina lo enlaza velozmente a Wikipedia y ah usted lee:

?Erwin Schrdinger plantea un sistema que se encuentra formado por una caja cerrada y opaca que contiene un gato en su interior, una botella de gas venenoso y un dispositivo, el cual contiene una sola partcula radiactiva con una probabilidad del 50% de desintegrarse en un tiempo dado, de manera que si la partcula se desintegra, el veneno se libera y el gato muere. Al terminar el tiempo establecido, la probabilidad de que el dispositivo se haya activado y el gato est muerto es del 50%, y la probabilidad de que el dispositivo no se haya activado y el gato est vivo tiene el mismo valor.?

Claro, usted ya no sigue a las partes sas de mecnica cuntica, porque siente un ligero temblor recorrerle el cuerpo.

?Terror? le dice la mquina para que usted identifique esa sensacin. Porque la mquina ya tena etiquetada esa percepcin sensorial, pero siempre, al menos hasta ahora, se la haba presentado como ajena: el terror siempre haba estado en lo otro.

Todas las evidencias, todo lo slido que le daba a usted certezas, valores, razonamiento, juicio, se empiezan a desvanecer.

No sabe si est vivo o muerto, hay un 50% de probabilidades de una cosa u otra, y usted se estremece, pero no porque est a punto de averiguar su condicin existencial, sino porque la pregunta que plantea la grieta, como quien dice le mueve el tapete:

?Otro mundo es posible??

?Es?, le responde la nia que ahora trae bajo un brazo un baln y, sobre la cabeza, algo que podra ser un gato? o un perro.

Usted, claro, es una persona con conocimientos y se auto aplica la ?navaja de Ockham? interpretada como que la explicacin ms sencilla es probablemente la ms correcta. Entonces se dice a s mismo, misma, mismoa: ?estoy soando?

Mientras decide si est en un sueo o en una pesadilla, qu hace usted? se asoma a la grieta o sigue haciendo lo que estaba haciendo cuando esa bulla irreverente e insumisa apareci?

Para esto lo que originalmente era un grupo de indgenas, ahora es un colectivo ms amplio: hay personas de todos los colores, hay quien empua un martillo y sonre cmplice cuando se dirige al muro donde, oh, oh, parece que quieren agrandar la grieta.

Y all hay quien danza, y quien pinta, y quien imagina un encuadre para la toma, y quien escribe apresuradamente, y ms all cantan, y hay quien est sopesando un microscopio para ver si lo arroja al muro esfrico o es mejor el bistur que algo habr de hacerle a la grieta.

Y, un momento, de dnde sali esa marimba?

Y ya estn jugando ftbol y la nia, que para ahorrarse explicaciones, se colgado un gafete que reza: ?Defensa Zapatista? le pregunta a usted que cmo se llama, y usted entiende entonces que no le est pidiendo su nombre-nombre, sino su posicin para un supuesto equipo que no acaba por completarse.

Y usted siente ya que el terror se ha apoderado de todo su ser, porque ha intuido que la nia en realidad le est preguntando:



?Y t qu??



Desde el CIDECI-UniTierra, Chiapas.

SupGaleano.

Mxico, diciembre del 2017.



DEL CUADERNO DE APUNTES DEL GATO-PERRO:

EL MISTERIOSO CASO DE LAS MANTECADAS DESAPARECIDAS.

Elas Contreras es un compaero zapatista que tiene el trabajo de comisin de investigacin, un detective pues. O sea que es como un viga. Elas Contreras est finado, al igual que el Supmarcos y trabajaban juntos en eso de buscar al mal y al malo. Elas ahora trabaja a veces con el SupMoy, aunque cada tanto se platica con el SupGaleano.

Este breve resumen debe servirles para entender lo que ocurri una tarde de este diciembre en la Comandancia General del EZLN, a donde el Subcomandante Insurgente Moiss cit al mentado Elas Contreras.

?Elas?, dijo el SupMoy despus de responder el saludo militar del comisin de investigacin, ?hay un problema?.

Elas Contreras no dijo nada, slo sac un poco de doblador y unas briznas de tabaco, y se dedic a forjar un cigarrillo mientras escuchaba al SupMoy:

?Es en la tienda cooperativa de la regin. Dicen que faltan unas mercancas, que se desaparecieron. Me pidieron si alguien poda apoyar. Te encargas??

Elas Contreras slo emiti un sonido como ?mmh?, y sali sin decir palabra alguna.

El encargado de la tienda salud a Elas apenas con un gesto, estaba haciendo la cuenta del mes.

Qu fue lo que se despareci pues??, pregunt Elias mientras miraba distrado los Dvd que estaban a la venta, la mayora de ellos con el sello de ?Los Tercios Compas?.

?Las mantecadas?, dijo el encargado sin despegar la vista del cuaderno donde sufra con las cuentas.

?Y cmo sabes que faltan??, pregunta Elas mientras revisa el estante.

?Porque sas nadie las compra, siempre estaban ah, de balde pues?

?Y si nadie las compra cul es el problema??

?La comisin de vigilancia?, suspir resignado el encargado, ?tiene que estar cabal la cuenta, si no, pues hay que reponer o castigo?

Elas Contreras dio un resoplido y se inclin a recoger unas hilachas de tabaco negro al pie del mostrador.

Se march.

?Sup?, dijo cuando estaba ya en la puerta de la champa del SupGaleano.

?Elas?, respondi el Sup sin apartar la vista de una pantalla cableada a una vieja computadora laptop.

?Se jodi?, quiso aclarar el Sup, ?la pantalla se quebr, pero el procesador y lo dems est bien, as que la conect a este monitor. Apenas le adapt el teclado, pero el ratn no lo encuentro?

Gir en su silla de ruedas y mir a Elas.

?Las mantecadas?, dijo el comisin de investigacin.

?Ya no hay?, dijo el Sup, ?se las comieron Defensa Zapatista y su perro? o gato? o lo que sea?.

?Pero tengo algo de pan de pinole que hicieron los insurgentes. Que cmo s que lo hicieron los insurgentes? Pues porque s levant, cuando lo hacen las insurgentas queda aplastado.?

Elas se forj un cigarrillo y le pas al Sup los fsforos para la pipa.

?Y ahora??, pregunt el SupGaleano despus de esperar a que Elas Contreras encendiera su cigarro.

?Pues te van a poner a hacer las cuentas del tiendero. Claro, adems de reponer la paga. Pero no vine a eso. Hay un pensamiento que quiero platicarte??

Algunas horas despus, Elas Contreras, comisin de investigacin del EZLN, sali de la champa del SupGaleano y se detuvo un momento a ver la tarde rendida ya a las sombras de la noche.

Con el focador alumbr el camino hasta la comandancia general del ezetaelene. Ya en la puerta, sin entrar, salud y dijo: ?El Sup, unas mantecadas?

El SupMoy se sonro y dijo para s: ?Bueno, alguien tena que hacer esas cuentas?.

En la asamblea general al SupGaleano no le fue mal, pero tampoco bien. Despus de ?autocriticarlo? por comer comida chatarra y no alimentarse bien (le dijeron que son mejores las mantecadas que hacen en la panadera del CIDECI), las autoridades le dieron el peor castigo que hay actualmente en esa comunidad: hacer las cuentas de las cooperativas.

El Sup encendi la pipa al salir de la asamblea y, mientras se diriga a la cooperativa ?Como mujeres que somos?, se dijo a s mismo: ?bueno, pudo ser peor, en otros tiempos me hubieran puesto a limpiar potrero?.

Hizo las cuentas rpidamente, no porque supiera matemticas, sino porque las hizo con el celular que tom ?prestado? de la comandancia cuando el SupMoy lo llam para regaarlo. Tampoco era un gran celular, era uno de esos de ?gama baja? que no serva para capturar las firmas que el INE del primer mundo pona como requisitos a aspirantes a candidatas del tercer mundo, pero la calculadora s jalaba para sumas y restas.

Encontr a Elas al pie de la Ceiba, tal y como haban quedado.

Los olores de ambos tabacos se entremezclaban con los silencios. Dilogo entre difuntos, dilogo sordomudo.

Ninguno de los dos recuerda quin pregunt: ?Cunto tiempo??, pero saben que ambos respondieron al unsono: ?poco, muy poco?.

Doy fe:

El gato-perro.

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