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Y si nos autodefendemos?

El Discurso / Victor M. Toledo
Viernes, 01 de Marzo de 2013

La polica comunitaria tiene 17 aos de existir en montaa Guerrero. Foto Octavio Nava       ver galería

La preocupacin se les convirti en alarma. La proliferacin de las policas comunitarias comenz en Guerrero hace ms de una dcada y sbitamente se multiplicaron no slo en esa entidad sino en Michoacn, estado de Mxico, Morelos y Tlaxcala, y ya alcanzaron Chiapas (casi 80 comunidades), Puebla y Durango, lo que ha encendido los focos rojos en los tres niveles de gobierno. Desde la Secretara de Gobernacin, pasando por los gobiernos estatales, se habla ya de reglamentar, ordenar, legalizar, esas expresiones de autogestin comunitaria y municipal.

Y sin embargo, estos actos de autonoma podrn no ser legales pero son totalmente legtimos porque apuntalan la expresin del poder social, ese que ni los polticos y sus partidos, y mucho menos los empresarios con sus mercados y corporativos, alcanzan a reconocer.

Para los poderes poltico y econmico el poder ciudadano, civil o social es decir, los individuos autorganizados, simplemente no existe. Y de nueva cuenta, en esta poca en que la corrupcin ha penetrado el quehacer poltico y en que el capitalismo en su fase corporativa alcanza los ms altos ndices de voracidad y concentracin de riqueza (monopolios), como nunca antes los ciudadanos, o nos autodefendemos o somos arrasados.

En Mxico, la inseguridad, la falta de confianza en policas y militares, un aparato de justicia desprestigiado que hace que 90 por ciento de los delitos no sean castigados, y una elite de polticos bajo sospecha de corrupcin que comienza con el Presidente y termina en el alcalde, hacen prcticamente obligatoria la autodefensa. Pero, cmo nos autodefendemos? Hay tres escalas.

La primera es la individual, y aqu la conciencia derivada del conocimiento es crucial. Debemos defendernos de los riesgos y peligros del mundo moderno o industrial y aprender a utilizar sus aportes realmente legtimos. La autodefensa individual promueve la autonoma corporal, mental y espiritual y conlleva prcticas de salud como la autorreflexin, la meditacin y el ejercicio fsico. Tambin obliga a defendernos como consumidores, contra las ofertas tramposas de servicios y bienes: desde servicios hospitalarios, electorales o bancarios, hasta productos nocivos, como alimentos con venenos disfrazados de sanos (no hay una gelatina, un cereal o una bebida que no lleve el anuncio escondido en letras microscpicas de los conservadores, saborizantes o colorantes artificiales, de la misma manera que las carnes, lcteos, pollos y pescados ocultan niveles de toxicidad por contaminantes, hormonas o sustancias diversas).

El segundo nivel es el del hogar. Aqu la autodefensa domstica se vuelve una bsqueda por la autosuficiencia en agua (captura y almacenamiento de agua de lluvia), energa (mediante generadores solares y elicos), alimentos (a travs de la autoproduccin en patios, jardines y azoteas) y materiales (adobes, tierras, bamb, etctera), as como el reciclaje o recirculacin de los desechos, incluyendo aguas usadas, basura orgnica y detritus humanos. Puede el lector imaginar hogares mexicanos que ya no dependen de la Comisin Federal de Electricidad, la compaa de gas o la agencia local de agua? Algunos sitios para corroborarlo: Michoacn: www.tierramor.org; Tlaxcala: http://www.permacultura.org.mx; Veracruz: www.bosquedeniebla.com.mx; Morelos y Edomex: http://www.reddeecoaldeas.org; Jalisco: www.losguayabos.org; Sonora: www.loshorcones.org.mx; Quintana Roo: www.pueblosacbe.com.

El tercer nivel es el de las comunidades, municipios, regiones. Ah donde conjuntos de familias se organizan para realizar una defensa colectiva. Ya en mi artculo anterior ( La Jornada, 14/2/13) list 10 criterios para crear territorios autnomos, y a ello remito a los lectores. Tambin en esa colaboracin ilustramos la importancia de los zapatismos, el del EZLN y los de inspiracin ecolgica, en la construccin de una poderosa fuerza ciudadana. Ambos zapatismos estn presentes en unas 17 regiones del pas. Aqu debe citarse adems todo el movimiento de eco-aldeas (ver: http://www.slideshare.net/eidonedit/ecohabitat-experiencias-rumbo-a-la-sustentabilidad).

Poder social es autogestin, autosuficiencia, autoabasto y, por supuesto, autodefensa.

Su construccin puede comenzar por cualquiera de estas cuatro vertientes, y es eso lo que realmente preocupa a las minoras que desde la poltica y/o desde los negocios explotan al resto. Son ejemplos peligrosos porque si se extienden no slo a otras regiones o municipios, sino especialmente hacia los polos urbanos, podran potenciar un poder paralelo de carcter emancipador.

Un poder basado en la cooperacin, la solidaridad y el apoyo mutuo. Y esto ya comienza a suceder. En las regiones con experiencias autogestivas, las organizaciones no slo crean sus propias policas, tambin se oponen a la entrada de mineras y megaproyectos de toda ndole, y crean cooperativas, bancos locales, producen alimentos sanos, autoconstruyen viviendas, radios comunitarias, etctera.

En Jalapa hay un vigoroso proceso de agricultura urbana y periurbana; en Morelia, dado los altos ndices de inseguridad, los vecinos de unas 60 colonias han tomado el control de sus calles, y en el Distrito Federal crecen los ecobarrios. La pregunta que surge es: qu sucedera si todas estas expresiones de autodefensa, generadas por diversos motivos, en varias escalas y desde diferentes plataformas e ideas, se logran articular, y empiezan a crear confederaciones o frentes?

Esto es lo que ha sucedido no solamente en el pas sino en numerosos rumbos de Latinoamrica, la regin ms esperanzadora del mundo. Y si nos atrevemos a tomar la vida en nuestras manos? Y si nos autodefendemos?

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